La hostelería prevé un verano de récord en facturación y empleo, pero con moderación en el consumo y sin recuperar todavía la rentabilidad de las empresas

HOSTELERÍA DE ESPAÑA asegura que la primera mitad del año ha estado marcada por la recuperación del sector de la hostelería de los datos alcanzados antes de la pandemia, en 2019, debido a la fortaleza tanto de la demanda nacional, como de la extranjera que está teniendo un fuerte impulso. A lo largo de los meses se han seguido registrando fuertes incrementos respecto a 2022, aunque debido al inicio de la recuperación del año pasado, el crecimiento se va moderando progresivamente.

El efecto de la recuperación ha sido más fuerte en el consumo turístico y de ocio y, en cambio, ha habido una más lenta recuperación en consumo diario, debido en parte al efecto del teletrabajo que ha provocado que en algunas zonas de grandes ciudades como Madrid o Barcelona no tenga hoy el mismo perfil de consumo que antes de la pandemia.

Los negocios hosteleros han recuperado la facturación alcanzada antes de la pandemia, y entre enero y mayo suponen un crecimiento de un 7,8% respecto a los datos de los mismos meses de 2019. La evolución favorable se produce en los dos subsectores de la hostelería, con un aumento en las actividades de restauración de un 5% y un mayor impulso en el alojamiento, de un 14,8%.

La rentabilidad de las empresas un 5,9 % por debajo de 2019

La mejora de resultados se ha producido por un mayor volumen de ventas y no por la mejora de los márgenes. Los negocios hosteleros acumulan en los últimos años un fuerte acumulado de los costes que se está cubriendo en parte por el aumento de los precios, aunque con una recuperación lenta de los márgenes empresariales, a pesar de la ralentización que se está produciendo en los precios en los últimos meses. El sector tardó en repercutir la escalada generalizada de precios iniciada a comienzos de 2022, situándose su evolución por debajo del IPC general hasta finales de ese año. Desde noviembre el sector se vio empujado a adaptar los precios, aunque siempre se han mantenido por debajo de la subida de los alimentos de los que tanto depende y que mantienen su incremento porcentual a doble dígito desde abril de 2022. No obstante, los precios de restauración han empezado a moderarse desde febrero, y en junio ya suponen un punto menos de la tasa que se registraba en enero, situando la subida en un 6,7%, por debajo del aumento de un 10,3% de los alimentos y bebidas.

Aunque la cifra de negocios del sector ha superado los datos de 2019 en la evolución hasta mayo, que supone un aumento de un 7,8%, se debe en parte a la inflación que repercute sobre los precios, ya que descontando la inflación todavía nos situaríamos un 5,9% por debajo de las cifras de aquel año.

100.000 trabajadores más que en 2022

La mejoría que se está produciendo en la marcha de los negocios hosteleros se ha visto reflejada en el empleo, con cifras récord del número de trabajadores desde que comenzó el año. Los últimos datos de empleo referidos al mes de junio muestran una cifra cercana a 1,9 millones de trabajadores, no alcanzada con anterioridad. En la media del primer semestre el empleo supone cerca de 100.000 trabajadores más que en los mismos meses del año anterior, 65.000 más de la rama de restauración y 35.000 de la correspondiente al alojamiento, que, comparando con los datos de 2019, representan 88.000 trabajadores más.

La facturación en verano, un 10% por encima del año pasado

La temporada de verano de 2023 se espera que sea de récord tanto en facturación como en empleo, favorecida por la fortaleza del turismo internacional con recuperación de las visitas (+27,9% entre enero y mayo respecto a 2022) y especialmente de su gasto asociado (+31,9%), que es previsible que se mantendrán, lo que demuestra la potencia de nuestro sector y la gran capacidad que ha tenido para ajustarse y seguir siendo competitivo en este entorno. También influirá de forma positiva la recuperación del turismo nacional que está mostrando también avances importantes.

Para los próximos meses de verano se espera que el sector siga la senda positiva, que podría suponer una subida de la facturación de hasta un 10% respecto al año anterior en que en los principales meses de la temporada estival ya se superaron las cifras precrisis. En torno a esa subida tendrá lugar en los restaurantes y bares, mientras que en el alojamiento el incremento sería algo más acusado por estar más directamente influenciado por el turismo y la estacionalidad. En el año anterior ya se producían en este subsector ascensos en los meses de julio y agosto superiores al 10%.

Además, el verano es la temporada en la que se registra el pico máximo de trabajadores y las mayores tasas de empleo en este sector, por lo que se podrían alcanzar los 1,9 millones de trabajadores, frente a los 1,8 millones de los mismos meses del año anterior.

A pesar de esta evolución positiva se empieza a notar el impacto mantenido en el tiempo de la subida generalizada de los precios, afectando a la capacidad adquisitiva de los consumidores que dan muestras de contención en el gasto, que, aunque no va a ser destacada en la temporada estival, previsiblemente va a ser más notable a partir de septiembre.

Dentro de una previsión de evolución positiva general en todas las CC.AA., las islas y litoral mediterráneo, junto con los destinos del norte de España se sitúan a la cabeza del dinamismo de ventas previstas para el verano.

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