Interpretación del turismo en un entorno de economía circular. Idoneidad de los procesos circulares (Parte 1)

Manuel Figuerola Palomo. Profesor Emérito

El denominado cambio climático, el uso excesivo de recursos escasos, la destrucción de diversas clases de ecosistemas y la falta de sensibilidad a favor de la autenticidad de los valores históricos y sociales, motivan la necesidad de mantener un sistema de producción y consumo, en cierta medida ordenado, controlado y eficiente. Retos a los que debe enfrentarse la sociedad actual si pretende mantener los equilibrios ambientales en el futuro, hoy dañados por causas improcedentes e interesadas actuaciones.

Sin duda las entidades, tanto las de régimen público, como aquellas otras de responsabilidad civil, han de sentir la necesidad de encontrar posibilidades, que permitan asumir la conquista de retos corregidos, que impidan y reduzcan daños de diversa naturaleza a menudo controvertida, consiguiendo en un sentido perfectamente definido, eliminar retos y amenazas que actúan negativamente, afectando al medio natural, así como al cultural lo que permitirá hacer frente a numerosas clases de peligros, evitando que su intervención se proyecte como un factor agresivo de la naturaleza.

Entre las actuaciones exploradas con mayor horizonte y capacidad de consecución de los objetivos deseados, para fomentar respuestas más dinámicas y constructivas, apreciamos la capacidad de reacción, que posee el modelo que identificamos como modelo circular para la recuperación, capacitado para proceder a la optimización de las actuaciones de desarrollo armónico. Modelo que puede reconocerse con el nombre de economía circular. Siendo un método de desarrollo que se proyecta hasta ahora, como actuación optimizadora de procesos de crecimiento en desarrollos específicos.

Sin duda, el reconocimiento de la capacidad que existe en el ámbito de los procesos circulares (economía y turismo, como ejemplo) es todavía una imagen cercana a un proyecto ideal, eficaz y ejemplar. Sin duda, todavía un cuadro teórico que se ve afectado por la necesidad de resolver diversos condicionantes que limitan su actuación. Acción sobre la que es complicado todavía trabajar y legislar. Por ello, este trabajo trata de compilar cierta información previa, que ha de ayudarnos a desarrollar una idea precisa sobre la que es oportuno orientar y concienciar las ventajas que tiene la aplicación de un modelo integrado de desarrollo, en donde el modo circular puede construir una proyección ideal, capaz de asumir de forma integrada todo un modelo que se precise. Y que proyecte un desarrollo idóneo y eficiente, ya sea en el marco económico genérico o bien incluso en cuadros sectoriales, como puede ser el caso concreto de la economía del turismo, o el cuadro general de la estructura de un entorno social o económico.

Lo que significa en la actualidad, un conjunto de conceptos e interpretaciones teóricas que se han convertido en puntos de análisis y reflexión para la mejora y optimización de las estructuras sociales y económicas. Proceso siempre determinante, con relación a un conjunto de consideraciones generales. Por tanto, que no deja de comentarse e interpretarse aún, a pesar de su difícil valoración y análisis filosófico. Por ello, hay que considerarlos en estos momentos con carácter general y que aparecen necesariamente determinantes, valorándose necesariamente, como la necesidad de la búsqueda de un nuevo modelo de producción y consumo sostenible, que, necesariamente, han de provocar actitudes protectoras, que sientan el deseo y la necesidad de salvar los recursos y ambientes generales, afectados por el uso y el derroche inadecuado.

Como consecuencia, la economía circular será aquella, en la que se maximicen los recursos disponibles, tanto materiales como energéticos. Para que estos permanezcan el mayor tiempo posible en el ciclo productivo. Aspirando la economía circular a reducir todo lo posible la generación de residuos, y a aprovechar al máximo aquellos, cuya generación no se haya podido evitar.

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