Nuevos impulsos para la recuperación del turismo

Manuel Figuerola. Profesor emérito, Universidad Nebrija

El turismo como instrumento para el desarrollo, hemos de suponer, que se proyectará de manera oportuna y en un entorno regulado durante los próximos años. Aunque siempre pendiente de que se superen ciertos efectos cargados de incertidumbre, vividos en el pasado.  Especialmente, tras asumir la pandemia del COVID, y la seguridad, de que se manifestará un entorno social más complejo, pero favorable. Tal como ha venido a señalarlo la Organización Mundial del Turismo en diferentes proyecciones.

Tales alternativas se perciben en diferentes trabajos de previsión. Anunciándose dicho futuro con cierta seguridad. Aunque amenazante el riesgo durante los próximos cinco años. Por lo que se prevé que, tras la crisis, solo se podrá volver a imaginar un crecimiento interanual, limitado como máximo al 3,0 por ciento cada año. Lo cual puede significar que, en el año 2025, se alcance a nivel mundial, la cifra de 1.600 millones de viajeros internacionales.

El crecimiento aparente diagnosticado, próximo a 250 millones de nuevos turistas, en principio, podría considerarse como un aumento, que cubriría con suficiencia las expectativas de demanda de los destinos tradicionales receptores. No obstante, hay que señalar, que existe el convencimiento de que la continuidad del turismo pueda convertirse en un factor decisivo para el desarrollo económico y social. Especialmente en países con graves niveles de depresión. En los que el turismo ha influido, en numerosos momentos. Calificando a la actividad turística, como la gran oportunidad para lograr despegar, en el proceso de recuperación de la pandemia.

No obstante, la gestión técnica de las políticas económicas de turismo, identificándolas como aquellas que utilizan fondos presupuestarios para el logro de los objetivos, necesariamente ha de partir en el futuro de dos principios determinantes:

  1. Considerar imprescindible adoptar criterios de eficacia, en el momento de gestionar dichas políticas (eficiencia, minimización de costes, búsqueda de la oportunidad, definición de la prioridad de las acciones, etc.).
  2. Valorar las políticas económicas como ineludibles para el logro del desarrollo turístico (crecimiento en equilibrio, maximización de rendimientos, repercusión social, etc.).

Como consecuencia del diagnóstico anterior, y de los supuestos de ordenación señalados, las políticas de turismo, y especialmente las de carácter económico, habrán de jugar un papel fundamental en los planes generales de promoción y fomento social. Junto al mayor interés que moverán los nuevos destinos, para captar flujos importantes en los mercados emisores.

En especial en los mercados más antiguos o tradicionales del turismo. Así, como en los nuevos, que parecen manifestarse junto a la proyección de ofertas turísticas innovadoras. Especialmente en aquellas que se incorporan, adaptándose a las demandas que surgen ante los cambios de actitudes y comportamientos. En donde se producirá una fuerte hostilidad entre destinos, persiguiendo la mayor cuota de llegadas.

Las políticas económicas necesariamente habrán de articularse, dependiendo de un conjunto de elementos que las condicione. Y que, hasta el momento, no se han considerado con la importancia que les corresponde:

  • sólo serán adecuadas -si se plantean definidas- en función de una importante base de datos, cuya información demuestre estadísticamente su bondad. Por ejemplo, Tablas I-O
  • se hará preciso seleccionar la política y su intensidad, partiendo de la optimización de la relación entre beneficios obtenidos y coste unitario de las acciones o resultados,
  • se impondrá el concepto de oportunidad relativa, valorando prioritariamente la consecución de objetivos inmediatos; aplicables con antelación en núcleos turísticos más necesitados de desarrollo,
  • asimismo, los gestores de las políticas económicas. habrán de mejorar de manera formal y política su capacidad de interpretación y valoración de los resultados.

Por tanto, se podrá indicar, que cuatro serán los principios determinantes que habrán de tenerse en cuenta, en el momento de decidir las políticas económicas a implementar:

– fundamentados en la información,

– programados por su rendimiento,

– elegidos por su aplicabilidad,

– avalados por la formación de los responsables.

En el ámbito de las políticas económicas, dentro de los destinos específicos se señalarán las actuaciones prioritarias, que deberán considerarse como básicas en el inventario posible de actuaciones. Teniéndose en cuenta tres clases de medidas independientes:

  1. Valoración teórica del desarrollo del turismo local. Definida por el aprovechamiento de los recursos turísticos y por la influencia del turismo en el PIB local.
  2. Clasificación económica por sectores productivos y resultados del PIB turístico, a escala de dependencia de los sectores económicos y valores de distribución de la renta.
  3. Control social del nivel del desarrollo de la estructura local. Renta disponible y capacidad laboral y cultural de la población autóctona).

El proyecto de gestión local del cuadro turístico, necesariamente, deberá tipificar algunos de los comportamientos, que habrán de corresponder a las políticas económicas preferentes. Especialmente, en destinos turísticos emergentes. Y entre otras, las que se relacionan seguidamente.

Políticas de incentivos a las inversiones

Promoviendo mediante actuaciones de incentivo, tales como la aprobación de subvenciones y concesión de ayudas económicas no reembolsables, estrategias de desarrollo. Debiéndose realizar en un marco de control, en el que se demuestre, la financiación del aporte público, vía los resultados de los proyectos evaluados.

Políticas de apoyo a las infraestructuras

Considerando decisiones de las administraciones, que han de ser conscientes del desarrollo social y económico que genera el turismo. Que ha de partir del esfuerzo de dotar a los espacios, con capacidad de desarrollo turístico, evaluando cuantitativa y cualitativamente las infraestructuras que se requieren. Para una evolución turística en equilibrio y con adecuados servicios de acceso, comunicación y depuración.

Políticas de fomento de la calidad

Aprobando acciones turísticas que se basen en el principio de la calidad o del cumplimiento de las expectativas del consumidor turístico. Lo cual significará, la realización de programas de normalización y certificación de excelencia de los bienes y servicios turísticos, correspondiendo al sector público un papel determinante.

Políticas de impulso al crédito turístico

Valorando previsiones del crecimiento de la demanda turística para los próximos cinco años donde se exigirá un aumento de la capacidad receptiva. Lo que obligará a una política de crecimiento de la oferta, sólo posible con condiciones crediticias ágiles y generosas.

Políticas de desarrollo de la comunicación y la promoción turística

Fortaleciendo los mercados, a pesar del aumento de la demanda, lo que exigirá grandes esfuerzos de comunicación, que trasladen permanentemente, la calidad y especificidad de los destinos, por lo que será necesario incrementar los presupuestos de marketing.

Políticas de mejora fiscal

Adecuando acciones fiscales que consideren al turismo como sector o actividad fuente equilibrada de recaudación. Beneficiando al turismo de posibles graves daños al desarrollo del turismo en destinos, especialmente emergentes. Por lo que se hace aconsejable, dar un tratamiento fiscal al turismo privilegiado, ya que de esa manera se protege y se apoya el desarrollo dinamizador de un sector de seguro crecimiento.

Políticas de sensibilidad para la conservación y protección de los recursos turísticos

Priorizando la protección ambiental, que deberá ser útil por medio de políticas relacionadas con el turismo. Motivando procesos de conservación ambiental, que impulsen actuaciones de mantenimiento y recuperación del patrimonio histórico y patrimonial.

Políticas de creación de empleo turístico

Poniendo en valor actuaciones económicas aplicables al turismo, que deberán dar prioridad a todas aquellas acciones cuyos objetivos principales, sean los de la creación de empleo. Ya que fundamentalmente, en las áreas de depresión económica y social, los efectos más transcendentes del turismo son aquellos que generen trabajo para la población local.

Políticas de formación y capacitación laboral y profesional

Impulsando cambios tecnológicos que mejoren la modificación de los comportamientos y actitudes profesionales. Además, elevando la calidad, como determinante de los productos y servicios turísticos. Lo que determinará la formación de los gestores y de empleados de la actividad del turística, lo que representará una política activa de turismo más decisiva y de mayor valor.

Políticas de actualización estadística y ampliación de la información y la investigación

Desarrollando un cuadro estadístico sostenible, dinámico y de mayor eficiencia en el futuro, cuando se priorice toda decisión y actuación turística. Reconocida en la más completa base de datos sobre la evolución del turismo. Asimismo, aplicando estrategias de crecimiento y desarrollo, que se apoyen en investigaciones científicas, soportadas en métodos y fuentes rigurosas.

- PUBLICIDAD -