Hay pocas bebidas que hayan sido capaces de darle nombre a una tradición cultural y social. El Vermut es una de ellas. Cuando quedamos a mediodía con familiares o amigos para tomar algo, en muchas ocasiones utilizamos la expresión “quedar a tomar el vermut”, incluso hemos inventado el verbo “vermutear”. Esto ocurre porque asociamos esta extraordinaria bebida a un momento de socialización, generalmente en un bar, donde disfrutamos en colectivo de un rato de ocio. La felicidad compartida en nuestra cultura, por tanto, tiene como uno de sus ingredientes simbólicos, al vermut.

Esta bebida, se produjo en España, por primera vez a mediados del siglo XIX. Un licor fruto de una mezcla artesanal de vinos, mistelas, hierbas, plantas y raíces, que llegó a nuestro país de la mano de una empresa familiar, Perucchi. Detrás de las grandes marcas siempre hay una gran historia, que ayudan a definir el camino, la calidad y la experiencia. Este es el caso del vermut Perucchi, el primer vermú producido en España.

La historia del vermú en España comienza con Augustus Perucchi, el responsable de una pionera elaboración y el padre fundador de una bodega que conserva a buen recaudo, en la Cámara de Comercio de Barcelona, sus registros documentales más antiguos del año 1876.

El secreto de esta bebida centenaria se encuentra en su elaboración y para que salga perfecta primero hay que contar con una materia prima de excelencia. Los ingredientes básicos de todo vermut son vino, agua, alcohol, una mezcla de botánicos y, opcionalmente, azúcar caramelizado, que sirve para darle color.

El vino es la base, generalmente de color blanco, joven y de 11 o 12 grados y sabor suave, casi neutro. La uva característica en el vino elaborado aquí suele ser o la parellada, la macabeo o la viura de Tarragona; o la variedad manchega airén, con la que se hacen también los brandies españoles.

En el trabajo de la elaboración el vermut después se le añade la mezcla de botánicos que se maceran con el alcohol. Aquí se encuentra uno de los puntos clave, lo que hace a los vermuts españoles diferenciarse por ejemplo de los franceses, más secos, o los italianos, más amargos. Las combinaciones a partir de esta base llegan hasta donde llega la creatividad y el talento de quien lo elabora, el éxito recae en la fórmula, la mezcla y las proporciones. Tiene que lograrse ese equilibrio perfecto entre amargor, dulzor, acidez, y asegurar un retrogusto largo y característico del producto final.

Tenemos botánicos amargos (Angélica, lúpulo, ruibarbo y quina), aromatizantes (anís estrellado japonés, cáscara de naranja, limón o pomelo, díctamo de creta, romero, albahaca, hinojo o tomillo), amargo-aromatizantes (ajenjo, enebro, verónica, camedrio) y suavizantes (canela, azafrán, nuez moscada, vainilla, cardamomo). Pero pueden ser muchos más, estos solo son los más comunes, y cada uno, infusionados en una solución hidroalcohólica de 50 grados, aportará su magia para que el color, el olor y el sabor del vermú garanticen una experiencia inolvidable.

El vermut rojo, también llamado negro, es el más popular en España. Para lograr ese color el vino neutro se endulza con azúcar natural. Así obtenemos distintos tipos en función la cantidad de azúcar que tengan: Extraseco, seco, semiseco, semidulce y dulce.

Para la elaboración, el trabajo del enólogo debe conjugarse con las del licorista, para controlar los sabores amargos que provienen del vino. Para ello, el proceso más común es la maceración, donde los botánicos escogidos se trituran y se mezclan para macerar en frío. Para que repose la mezcla se utilizan barricas de vino o recipientes llamados tamburos, durante días, semanas o meses. La mezcla resultante es lo que se llama el extracto líquido del vermú y, tras filtrarse para eliminar impurezas, se le añade el vino y el azúcar en las proporciones características de cada marca. El último paso será volverlo a filtrar y tras refrigerar unas semanas ya puede ocupar su lugar en la botella que llega a nuestros bares y casas.

Vermouth Perucchi cuenta con premios como la Medalla de oro Concurso mundial de Bruselas Spirits Selection 2017 o la Medalla de Oro International Wine Challenge 2018 y diplomas hístoricos, que datan de principios del siglo XX y están conservados en sus instalaciones de Barcelona.

Para entender la grandeza de un producto descubrimos sus secretos, y los de Perucchi tienen que ver con su historia y su elaboración. Las soleras centenarias envejecen en los auténticos depósitos que instaló Don Augustus Perucchi en sus inicios, y dentro de cada botella hay parte de la esencia de la marca en forma de un pequeño porcentaje de vermut con más de 150 años de historia.

Además, todos los productos utilizados son naturales y no se les añade ningún conservante ni antioxidante. La utilización de materiales ecológicos, como el tapón del envase está formado por productos naturales de cercanía, concretamente el corcho es de alcornoque del Alt Empordà y la cabeza es de madera de haya de la comarca de Osona.

De la tradición a la modernidad en un mismo viaje que completa la calidad del producto, con una tecnología de embotellado y etiquetado moderna que encaja a la perfección en una elaboración que es la piedra angular de la excelencia de Perucchi.

El equilibrio genuino de este vermú originario se percibe con tres sentidos: vista, olfato y gusto, siempre por ese orden. Con una combinación perfecta y cuidada de la mejor selección de vinos blancos suaves y mistelas procedentes del Alt Ampurdà, Valencia y La Mancha, mezclados con más de cincuenta frutas, raíces y hierbas naturales que generan un color y un olor únicos. Por último, con la boca, apreciamos un bouquet ligeramente dulzón, de sabor muy suave, afrutado y con una ligerísima aspereza.

El reconocimiento de este vermú como marca de calidad es un hecho incontestable. Grandes expertos del sector le han otorgado, desde sus primeros años hasta hoy grandes premios.

Perucchi con la hostelería

En este año tan complicado para el sector hostelero debido a las restricciones provocadas por la pandemia del COVID-19, la histórica marca de vermuts ha decidido aportar su granito de arena para la recuperación de la hostelería y ha desarrollado una formación digital sencilla adaptada específicamente a bares y restaurantes para sacar el máximo partido en cada establecimiento. Esta formación gratuita, que se va renovando cada semana, cuenta con más de 500 minutos de material formativo para explicarte con todo detalle cómo llevar a cabo una estrategia digital desde cero. Además, ponen a disposición material como plantillas especiales para redes sociales, que los hosteleros pueden aprovechar para comunicar de manera sencilla sus eventos, recetas, ofertas o novedades.

Con esta iniciativa solidaria y muy útil para un sector que tiene como reto futuro avanzar en la digitalización, Perucchi demuestra que su calidad como marca va acorde con su calidad humana.

Este vermú ha formado parte de la vida de muchas personas, en sus casas y en sus bares favoritos, ha acompañado historias, momentos y recuerdos, construyendo una marca de calidad y compromiso, coherente y consolidada con vocación de perdurar muchos siglos más.