Los locales de ocio exigen a los Gobiernos competentes que garanticen su actividad y rechazan convertirse en cabeza de turco por el caos de los botellones

La Federación Nacional de Empresarios de Ocio y Espectáculos insiste en que las pymes del sector desarrollan una actividad reglada y que llevan meses reclamando un plan de desescalada progresivo y riguroso que podría haber evitado la actual situación de disparo de casos entre la población más joven. El sector advierte que su supervivencia pende de un hilo, que no tiene capacidad para soportar nuevas restricciones y reclama un nuevo plan de ayudas económicas específicas

La Federación Nacional de Empresas de Ocio y Espectáculos (España de Noche) manifiesta su perplejidad, estupor y malestar ante el encadenamiento de brotes asociados al ocio descontrolado en la vía pública y fiestas privadas y ante la falta de dispositivos de prevención y de seguridad por parte del Gobierno Central y las administraciones locales y autonómicas.

Ante esta situación, la patronal se muestra contundente y exige a las administraciones que garanticen su actividad y quiere anticipar el mensaje de que el ocio nocturno y los espectáculos no pueden convertirse, de nuevo, en el chivo expiatorio ante los problemas y falta de planificación de las actividades recreativas en la vía pública o en espacios clandestinos.

Para España de Noche, la nueva crisis provocada por el incremento de los contagios juveniles es resultado de la caótica gestión del final del “toque de queda” por parte del Gobierno central y que ahora puede perjudicar injustamente a la actividad de los locales de ocio.

Concretamente, la organización empresarial hace referencia a problemas como los que se han producido con motivo de la celebración de la noche de San Juan en Cataluña o la Comunidad Valenciana, con playas saturadas de público y actos vandálicos, o el macrobrote de Mallorca en relación con los viajes de fin de curso, precisamente en una comunidad en la que los locales de ocio nocturno siguen cerrados desde que se inició la pandemia sin poder prestar ni siquiera servicios de cafetería.

Asimismo, también denuncian los problemas asociados a las fiestas de graduación, las relacionadas con el Orgullo Gay de Madrid, los botellones en Vigo, en el Polígono de los Montalvos en Salamanca, en el Parque del Ebro en Logroño, en las playas de Andalucía y en la playa Teresitas y playa Adeje en Tenerife, con su especial problemática en las viviendas vacacionales; así como en otros muchos puntos de conflicto repartidos por todas las ciudades españolas.

Situaciones, resalta España de Noche, que son ejemplo del descontrol más absoluto y de la falta de planificación para combatir la bomba de los contagios en los que se han convertido los botellones, que pueden terminar victimizando la actividad reglada de los locales de ocio, que está sometida a un severo sistema de medidas preventivas e inspecciones para que las pymes puedan desarrollar su trabajo con la máxima seguridad.

En este sentido, la federación insiste en que las pymes del sector desarrollan una actividad reglada y recuerda que llevan meses reclamando un plan de desescalada progresivo, sensato y riguroso. Si embargo, sostienen, no ha habido  ninguna respuesta ni reacción por parte de las administraciones competentes dirigida a planificar mejor el final de toque de queda mediante la puesta en marcha de dispositivos de seguridad operativos o de campañas de concienciación y de mediación social, que podrían haber evitado la actual situación de disparo de casos entre la población juvenil.

El sector advierte que no puede soportar nuevas restricciones y exige un plan de ayudas económicas estatal si no recupera su actividad

De hecho, España de Noche remarca que, desde “el caótico final” del toque de queda y de los sucesivos macrobotellones, fiestas ilegales y clandestinas que se vienen expandiendo por toda España, los cerca de 10.000 locales de ocio y sus 100.000 trabajadores, que han podido sortear la crisis económica derivada del Covid y el duro castigo al que se les ha sometido durante 16 meses, siguen exigiendo y esperando un plan de desescalada capaz de garantizar la seguridad sanitaria de los más jóvenes.

De la misma forma, el sector advierte que su supervivencia pende de un hilo y no tiene capacidad para soportar nuevas restricciones, por lo que exige un nuevo plan de ayudas económicas específicas, coordinadas entre las comunidades autónomas y el Gobierno  central, si no puede recuperar o ejercer su actividad”.

Mientras tanto, lamentablemente, aseguran desde la patronal: “No vamos a consentir que se nos vuelva a estigmatizar o se nos haga culpables de los errores flagrantes del Gobierno Central y del resto de administraciones por su incapacidad de regular y controlar el ocio juvenil”.

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