Crisis en la economía española. Estrategias para optimizar la recuperación del Turismo

Manuel Figuerola. Profesor emérito Universidad Nebrija

Una rigurosa reflexión con relación a los recientes resultados que presenta el cuadro macroeconómico español debe preocuparnos con profunda inquietud. Sin duda, por causa de los déficits y desajustes que se proyectan en el balance de nuestra economía. Especialmente, con relación a los últimos resultados que se contabilizaron, referidos al pasado año. Valoración cuya proyección causa profunda inquietud, tras estudiar y observar, los graves y negativos resultados contabilizados. Datos que ofrecen para el año 2020, una pésima impresión, según las estadísticas manejadas.

Sin duda la valoración e interpretación que ofrece la evolución de los indicadores macroeconómicos, en especial aquellos que presenta nuestra economía, nos obligan a ser rigurosos con relación a las consideraciones posibles de nuestro futuro. Especialmente muy precavidos, ante el destino que nos ofrecen las graves tendencias amenazantes. Especialmente, los fuertes déficits que se ciernen sobre nuestra economía.

Se constata que durante el año 2020 se produjo una caída del PIB nacional, que llegó hasta el 10,97%. Asimismo, la Deuda Pública alcanzó la cifra de 1,39 billones de euros. Sufriendo un descenso la escala de medida de la riqueza nacional, hasta caer al puesto 14; cuando pocos años antes, la economía española se había mantenido en el puesto octavo.

Con relación al paro, este llegó a alcanzar a principios del pasado año, el valor de 3,6 millones de desempleados; y el número de ERTES, mantenía el valor de 580.000 trabajadores. Superando el déficit presupuestario o, déficit público, la cifra del 10,9 por ciento durante dicho año. Además, el déficit de la balanza comercial, dentro de la Balanza de Pagos, terminó con saldo negativo, llegando al valor de 7.457 millones de euros a finales del año 2020.

Es evidente, la necesidad de proyectar y apoyar, un conjunto de estrategias de política económica. Que, inducidas por un cuadro sólido de acciones inteligentes y dinamizadoras, podrán conseguir en un plazo de tiempo reducido, impulsar el proceso de recuperación. Programándole de modo intenso, dinamizador y permanente, tal como se necesita con urgencia. Un proceso que pueda resolver casi todos los desajustes económicos, que se han puesto de manifiesto, de modo alarmante en párrafos anteriores.

Dentro de ese proceso, aún a pesar de la existencia -todavía- de criterios equivocados, que se justifican en grupos de opinión, e ideologías sesgadas e interesadas, la economía española tiene valiosas soluciones para aplicar. Aquellas que, justificadas por severos estudios y proyecciones científicas, sin duda ofrecen un futuro mejor. El cual deberá promoverse con mayor rigor que en el pasado. Utilizando para su desarrollo, criterios de sostenibilidad y equilibrio ambiental.

Ahora bien, es necesario, para comprender mejor la capacidad que posee el turismo, evaluar los errores que se han cometido en su interpretación económica. Para ello deben analizarse algunas cifras y variables, que ayuden a comprender bastante mejor, lo que se ha hecho hasta ahora. La verdadera significación y repercusión de la crisis. Llamando la atención, lo que ha supuesto durante el año 2020 la evolución turística. Lo cual debería motivar como fundamento de futuro, una política más decidida a favor del turismo. Dando a entender, que España, no necesita más turismo, sino requiere mejor turismo.

Por tanto, con objeto de valorar la capacidad de recuperación y proyección que el turismo posee, ha sido oportuno medir el verdadero significado económico, que alcanzaron los flujos de viajeros durante los años 2020 y 2021. Estimación que se interpreta dentro de una aproximación cercana a la realidad. Valorando magnitudes relacionadas con el mercado turístico; y con su influencia en la economía española.

Tal como se ha señalado anteriormente, la economía española se vio reducida, en términos de PIB, durante el año 2020, en el 10,97 %. En paralelo, el descenso causado por la crisis en la aportación del turismo a la economía española se redujo en dicho período -en términos de la contabilidad nacional registrada en el año 2020, hasta un valor igual al 4,8%. Habiendo contribuido el año anterior, con una cifra del 12,4 % al PIB. Por lo que la diferencia con el PIB turístico anual se limitó a un descenso del 7,6 %.

Como consecuencia se puede comentar, que un aumento de los ingresos por turismo por valor de dicha cifra, como aportación al PIB, de la economía española habría resuelto la situación deficitaria. Ya que el logro de la duplicación de la producción turística habría superado el problema del déficit. Habiendo compensado de ese modo el desajuste contabilizado. Por tanto, se podría haber superado con dichas acciones, la compensación del carácter catastrófico producida por el COVID-19

La simulación realizada mediante dicho ejercicio permite, al menos, a nivel de enunciado, interpretar una política turística bien estructurada. Y, sobre todo, suficientemente financiada. Especialmente eficiente, con el fin de conseguir de manera firme, y próxima a la realidad, la construcción de un modelo de simulación, que pueda orientar de modo sistemático, cualquier política de desarrollo turístico eficiente y controlado.

Sin duda, se puede reconocer, que la pretensión simulada para el supuesto presentado, de estimar la duplicación de la producción turística, para conseguir a través del crecimiento del turismo los objetivos deseados, solo deberá tener como objetivo principal, conseguir una aproximación a horizontes lógicos. Asimismo, resolver crisis económicas producidas por el COVID-19, por medio de la duplicación de nuevas alternativas, solo es un ideal. Aunque dicho fin, solo permitirá nuevos supuestos y, otras simulaciones potenciales, por medio exclusivo de la ampliación del gasto, o bien por la influencia implícita de los multiplicadores de la producción. Lo cual facilitaría nuevos supuestos, que representarían otros argumentos motivadores de nuevas formas de turismo.

Por tanto, interesará analizar seguidamente, los elementos tractores que, basados en elementos teóricos, anteriormente ya señalados y valorados, como instrumentos de acción, se convertirán en los factores motores del desarrollo turístico del futuro. Siempre interesados en conseguir -mediante acciones de la política turística- alcanzar los objetivos deseados y programados. Considerándolos siempre, como elementos de influencia en las estrategias de desarrollo turístico.

Por tal causa será conveniente responder a ciertas preguntas, aclaratorias de nuestro enigma, que facilitarán la potencialidad de nuestro desarrollo. ¿Cuáles serán pues, los argumentos básicos de la política turística del futuro?; y ¿cómo deberán aplicarse con urgencia, para alcanzar en la cuantía posible, los objetivos del desarrollo para la mejora del turismo? Con seguridad, serán aquellos factores, motivadores de un proceso de actuaciones dinamizadoras. Siempre con posibilidades para la gestión y el desarrollo.

ACTUACIONES URGENTES DE POLÍTICA TURÍSTICA

a.- Aumento de la capacidad receptora. Debe destacarse en primer lugar, como ejemplo de nuevos polos de promoción y atracción, el aumento de las unidades motivadoras. Capaces de aumentar los ritmos y tendencias de llegadas, en función del número de unidades receptoras. Especialmente deben destacarse ampliaciones y espacios que por sus características y existencia de infraestructuras y edificaciones complementarias pueden ser generadoras de potenciales nudos de emisión de circuitos y flujos demandantes.

b.-Renovación de equipamientos y alojamientos turísticos. Se consideran, potencialmente nuevos flujos o ampliaciones de estructuras de captación de la demanda turística, antiguos equipamientos, que o bien, por su modernización, o bien por la construcción de nuevas estructuras de llegadas, pueden convertirse en nuevos ejes de captación de turismo. Como consecuencia se entiende, que la expansión de nuevas instalaciones de alojamiento han de convertirse en un acelerador de la llegada de viajeros,

c.-Actuación sobre nuevos destinos y recursos turísticos. Es evidente, que la ampliación de nuevos motivos de viaje, causada en especial por la localización de renovados destinos turísticos, junto a las posibilidades que posee la implementación de modernos recursos, han de convertirse en originales polos de atracción de viajeros, influidos por diferentes circunstancias atrayentes. Que motivadas por diversos componentes culturales han de transformarse en polos especiales por causa de sus atractivos.

d.- Incremento de los rendimientos por la especificidad. Se considera que un factor influyente en los perfiles y flujos de viajeros consistirá en la mejora de la calidad y componentes de atracción de los viajeros. Asimismo, se ha de considerar, que otro factor de estímulo a los flujos de turistas o viajeros en general deben de ser, las características especiales de los movimientos turísticos promovidos. Como consecuencia se hace ineludible el aumento de flujos condicionados por la singularidad y la especificidad.

e.- Ampliación de la calidad de los servicios y recursos. La razón preferente para alcanzar valores de crecimiento muy significativo ha de ser, la capacidad para obligar a mantener niveles de calidad superiores. Como consecuencia de dicho objetivo se ha de creer que la preocupación por los condicionantes de la calidad habrá de ser uno de los instrumentos prioritarios de atracción de los mayores flujos de turismo. Por lo cual se deberá plantear como decisión alternativa, la calidad como elemento primario de la excelencia.

f.- Extensión de las plantillas. Se considera que el papel que puede y deberá jugar el factor laboral en los procesos de crecimiento del turismo, ha de ser un condicionante básico e idóneo en el modelo que se desea. También, explicativo de lo que se espera conseguir de un factor tan determinante en la producción de servicios. En principio, prestados por excelentes profesionales. Por ello se deberá proyectar al capital humano; programándole en función de la idoneidad del empleo y de la excelencia de la productividad.

g.- Fijación de precios y tarifas. Las políticas de desarrollo turístico han de considerar como objetivo primario, garantizar la eficacia del rendimiento de los cuadros de precios y derechos aprobados. También, de modo paralelo, habrán de fijarse los niveles de costes y tarifas, con el fin de conseguir como objetivo prioritario, la definición de tablas de resultados eficientes. Debiendo considerar de modo estricto, el diseño de cuadros de intercambio, que se acomoden a la aprobación de niveles correctos de calidades y cantidades. Buscando en los intercambios de servicios modelos de desarrollo óptimos.

h.- Desarrollo de nuevos servicios y atractivos turísticos. La imaginación, diversidad e innovación que reúnen los servicios y recursos alternativos que presenta la oferta turística española favorecerá el gran éxito ofrecido por los nuevos servicios, que proyecta la nueva oferta. Ofreciéndose como la gran oportunidad alternativa, con ricos destinos. Llenos de bienes y servicios de nueva oportunidad. Que se presentan en forma de un ilusionante inventario de innovadoras oportunidades. Que sin duda enriquecerán el futuro desarrollo turístico español. Ofrecido como una nueva oferta potencial. Que servirá también, para apoyar nuevos servicios. Ofrecidos, como la gran oportunidad del futuro turismo español.

g.- Mayor estancia media. Por último, no se debe ignorar, como factor de apoyo al desarrollo turístico, la duración de la estancia media de los viajeros o turistas que visitan los diferentes destinos y recursos turísticos. Todos ellos, como nueva fuente de captación de renovados y ampliados centros de atracción de la demanda ofrecerán una imagen de rendimiento o aprovechamiento más rentables. Por ello se debe y se puede afirmar, que las ampliaciones de grupos y segmentos de la demanda estarán sensiblemente afectadas por los estímulos de llegadas de turistas. Caracterizadas por su mayor duración. Lo cual favorecerá los rendimientos y resultados genéricos de los viajeros.

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