Las asociaciones de Hostelería de Gipuzkoa y Bizkaia, junto con asociaciones empresariales del resto de la cadena de valor hostelera, hemos tenido que recurrir a la movilización sectorial en la calle para hacernos ver y oír como sector económico y social.

Se nos ha pedido al sector hostelero vasco un nuevo esfuerzo, el enésimo ya, sin que el mismo venga acompañado de un plan integral de rescate por parte de quien solicita este esfuerzo. Lo único que hemos recibido hasta ahora han sido parches, cuando no insultos en sede parlamentaria por parte de quien debe liderar la recuperación de este país.
Exigimos que el plan de rescate de la hostelería vasca se incorpore al debate de los presupuestos de ejercicio 2021. Un plan de rescate que debe contar con el apoyo económico de todas las instituciones vascas. Gobierno, diputaciones y ayuntamiento…, aunque estos últimos, sin duda, son los que más sensibilidad y cercanía han demostrado para con el sector. Un plan de rescate integral, liderado por nuestras instituciones, que contemple:
1.- La modificación del actual sistema de ERTEs, de forma que los costes de Seguridad Social sean exonerados al 100% y se complementen los salarios de los trabajadores y trabajadoras hasta el 100%. La extensión de los mismos tiene que durar hasta que las empresas recuperen al menos el 75% de la facturación del ejercicio 2019, necesario para garantizar la supervivencia de las empresas y los puestos de trabajo. Nuestras empresas proveedoras y sus trabajadores y trabajadoras también han de ser tenidas en cuenta en este ámbito, porque su facturación se ha visto seriamente afectada también y necesitan de estas medidas: ellos dependen en gran medida de la hostelería y el sector de ellos.

2.- La incorporación de ayudas directas, a fondo perdido, que sirvan para compensar a las empresas por las pérdidas generadas desde el inicio de la pandemia (aprovisionamientos perdidos, suministros, alquileres, hipotecas, etc…). Los 187 millones de euros cuantificados hace ya 2 meses se han quedado cortos fruto de cierre de la hostelería decretado a primeros de noviembre. Estas ayudas deben servir para garantizar la supervivencia de las empresas y el empleo de nuestros trabajadores y nuestras trabajadoras. En el caso concreto del subsector del ocio nocturno, que ha sido el que más restricciones ha sufrido desde el inicio de la pandemia, se han de fijar ayudas adicionales que permitan compensar sus pérdidas y sufragar las especiales medidas de seguridad que tendrán que implantar cuando se le permita volver a ejercer la actividad.

3.- La revisión de la regulación de alquileres, que contemple las circunstancias de estado de alarma, toque de queda o regulación asimilada, como circunstancias que permitan:
– La eliminación total del pago de los alquileres durante los periodos de cierre total de los establecimientos
– La reducción proporcional del pago de los alquileres, durante los periodos de cierre de franjas horarias o limitación de usos y de la actividad de los establecimientos.

4.- Adopción de medidas que supongan la reducción de la presión fiscal que soportan las empresas y los/as autónomos/as, tales como la supresión durante los años 2020 y 2021 de las tasas municipales vinculadas directamente con la actividad (terrazas, basuras) y la reducción y aplazamiento de impuestos (IAE, IBI, etc, …).

5.- La “oxigenación” temporal de la hostelería de nuestra ciudades y pueblos mediante la revisión y flexibilización de las normativas municipales de terrazas. Aceleración de los procesos de respuesta ante solicitudes de nuevas terrazas o ampliación ya existentes. Revisión temporal de las normas de movilidad y accesibilidad que faciliten la incorporación de terrazas “pegadas a fachada” y en calzada en nuestras calles y plazas.

6.- También en el ámbito municipal, la agilización de los procesos de concesión de licencia de obras y cambios de actividad para la reforma de establecimientos tendentes a la adaptación de los mismos a la nueva normalidad y Suspensión temporal de la caducidad de licencias de actividad (6 meses de inactividad).

7.- Impulsar acciones de reactivación de la demanda:
– Compromiso de bajar impuestos al consumo, IVA al 4%.
– No subir impuestos directos o indirectos que lastren la capacidad de reactivación y la competitividad internacional de nuestra industria.
– Impulso de la inversión en materia de captación de turismo MICE y de ocio.

Por último, pedimos que la reapertura de los locales de hostelería sea en condiciones que permitan trabajar adecuadamente y hacer los negocios mínimamente rentables. La hostelería no es la culpable de la situación sanitaria, se ha preocupado de cumplir los protocolos y recomendaciones y, por el contrario, es el único sector económico que está cerrado en su práctica totalidad. Esto afecta también a las limitaciones de movilidad, para que de esta manera el subsector de alojamiento y el resto de empresas vinculadas más directamente al mundo del turismo puedan volver a funcionar con una mínima normalidad.
Quiero reiterar, como resumen de esta intervención, que este plan de rescate se concibe como un compromiso de país en el que todas las instituciones públicas deben estar implicadas y en donde las diputaciones forales, dada su capacidad económica y fiscal, deben asumir un especial protagonismo.

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