Si bien hay miles de personas mayores de 50 años que han sufrido el paro y los problemas para mantenerse en el mercado laboral, la mayoría ya han conquistado la jubilación.

Con la vivienda y el coche pagados; los hijos ya colocados y el futuro a corto plazo despejado, se pueden ocupar ya de sus intereses particulares.

Lejos de lo que pueda parecer, se sienten jóvenes, activos e incluso están digitalizados. Han envejecido utilizando la tecnología y se divierten como los Millenials, utilizando las redes sociales, la información y las ofertas por internet, además de compartir online muchas de sus experiencias y, en paralelo, ejercer de prescriptores hacia sus familiares de menor edad, cuando las experiencias han sido satisfactorias.

Las grandes compañías no han dejado de fijarse en ellos, tanto a la hora de lanzar propuestas gastronómicas como de asociar campañas de marketing de productos en concreto para ellos. Así, Aquarius, lanzó la publicidad bajo el eslogan “nos morimos por vivir” para señalar el optimismo, la vitalidad y la forma de disfrutar de la vida de estos españoles. Suelen disponer de mayor capacidad adquisitiva y, en la actualidad, están concienciados por la salud y el bienestar, por lo que buscan productos saludables, funcionales, de kilómetro cero, bajos en grasa e incluso sin sal: platos y recetas con producto fresco, priorizando la calidad y el buen sabor a la cantidad y la rapidez en el servicio.

¿Quiénes son?

En España, casi nueve millones de personas superan los 65 años de edad, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Estamos ante personas que han madurado en torno al cambio de siglo y, como otros colectivos, se han hecho grandes en el comienzo del siglo XXI, adaptando sus vidas al cambio de paradigma hacia lo digital y lo han tenido que hacer de forma rápida, para adaptar su vida profesional y familiar a las nuevas tendencias tecnológicas. Esto les ha conferido una gran capacidad de adaptación, resistencia y evolución.
En general, cuando se pregunta a personas de edad entre los 55 y los 75 años que disfrutan del ocio saludable y se sienten con energías para viajar y consumir como hace dos décadas, afirman que: “somos millenials mayores: hacemos lo mismo que los jóvenes; tenemos ganas de vivir, somos activos y no nos sentimos viejos”. Una de sus principales características es que se permiten hacer y decir lo que les plazca sin importarles el qué dirán.

Durante la crisis, los abuelos jóvenes han sido el sustento económico para muchas familias y un pilar básico para la conciliación de las jóvenes parejas, atendiendo a sus nietos y llevándolos al colegio y a las actividades extraescolares. En sus días libres, lejos de quedarse en casa, los que disponen de una renta suficiente para vivir sin estrecheces, han apostado por viajes, escapadas, eventos gastronómicos y reuniones con amigos y familiares en torno a una buena mesa.

Muchos se consideran buenos ‘instagramers’, viajeros empedernidos, activos en las redes sociales y, en casa, ven series en plataformas como Netflix. Abundan los creativos que difunden sus conocimientos en blogs, vídeos en la red e incluso en aulas para compartir sus experiencias con quien pueda estar interesado.

En cuanto dejan el mercado laboral de forma activa, lo más común es crearse una agenda de contactos y un calendario de actividades, compatible con los quehaceres diarios en familia. Así, se les puede ver aprendiendo a bailar hip-hop, Street dance o baile contemporáneo; practicar yoga; realizar actividades culturales como pintura, escultura, canto, teatro o deporte; estudiar en la universidad las asignaturas que, durante su vida profesional no tuvieron tiempo de disfrutarlas o dar clases amenas a colectivos de jóvenes o desempleados para ayudarles a entrar en el mercado laboral.

Según un estudio de Proximity y Raddar publicado en Colombia, el colectivo de personas entre los 60 y los 75 años, se autodenominan ‘Silvers’ y representan el 10% de usuarios digitales, utilizando WhatsApp, Twitter, Hotmail, además de leer la prensa y escuchar la radio desde sus aplicaciones de smartphone.

Tres de cada diez ‘Silvers’ asiste a eventos culturales; el 22% practica deporte y el 14% prefiere las manualidades.


VIEJENIALS, LA PLATAFORMA DE REFERENCIA PARA ESTE COLECTIVO
VIEJENIALS es una plataforma de comunicación para mayores de 50 años. Consideran que envejecer en tiempos digitales ya no es lo mismo, y han adoptado este nombre porque, como dicen sus portavoces: “encontramos un concepto muy divertido. Al denostado “viej” le sumamos “nials” para apropiarnos de los adjetivos positivos que se atribuyen a los Millenials y así llamar la atención” y añaden, en cuanto a sus propuestas: “queremos sumar también todas las iniciativas que se estén creando para conceptualizar y enriquecer este nuevo paradigma y que estén trabajando sobre envejecimiento activo, alternativo, 2.0 o el concepto de madurescencia”.

En este espacio reflexionan sobre el cambio de actitud, la nueva mirada generacional y visibilizar una generación que no encaja en antiguas formas de envejecer. Aunque aceptan pasar a la categoría de mayores, viejos, ancianos o seniors, creen que simplemente tienen más edad, mayor experiencia, pero no han envejecido.
www.viejenials.com


¿Qué tipo de gastronomía les gusta?

Las necesidades van cambiando en una sociedad que envejece y quiere vivir más tiempo de la mejor manera posible. Por esta razón, los Viejenials suelen apostar por los productos de proximidad y” comparten con los jóvenes sus preferencias como la accesibilidad o la claridad en el etiquetado”, según el director general de Nielsen iberia, Gustavo Núñez. El auge de los productos Bio, ecológicos y saludables y la preocupación por el bienestar es una constante en este colectivo a la hora de sentarse a la mesa en un restaurante. Su principal preocupación es la calidad, la comodidad, el servicio y los alimentos saludables, dejando en segundo plano el precio de los platos.

Disfrutan pidiendo la comida a domicilio o en la oficina, variando en cuanto a tipos de plato: casual, brunch, food trucks, cocina de fusión con otras culturas, vegano, etc.
Acceden a locales en los que se preparan ofertas gastronómicas de otros continentes y mezclando sabores y texturas que les eran desconocidas, además de apuntarse a los ‘superalimentos’. También se sienten muy cómodos en la barra de un bar clásico o sentados en una terraza, de tal manera que enlazan el consumo de hace 20 años con las tendencias que llegan y que serán referencia la próxima década.

Toman café de especialidad, consultando la carta de sabores y procedencias antes que el precio. Preguntan por los vinos de su preferencia y su maridaje con cada plato. Disfrutan de cervezas artesanales o se dejan sorprender por la carta de aguas minerales de distintas propiedades. Tienden a informarse sobre alergenos en los platos que van a tomar.

Son, por tanto, clientes que han aprendido de lo mejor de cada tipo de local de hostelería: bares, restaurantes, locales de comida rápida y la gastronomía de los hoteles en los que se alojan. Quieren estar comunicados, difundir por Instagram lo que prueban y comentar su experiencia en redes sociales, como los otros colectivos de consumidores más jóvenes. Valoran la sensibilidad, la sensatez en la comida tradicional y escuchan recomendaciones para probar lo nuevo.