¿Cuánto beneficia a los negocios hosteleros tener instalaciones térmicas más eficientes?

La climatización es un aspecto fundamental para cualquier negocio hostelero, ya que no solo es un elemento que influye directamente en el confort de los clientes, sino que también es uno de los aspectos que más energía consume, junto a las cocinas.

La antigüedad de un número importante de establecimientos plantea la necesidad de sustituir equipos como enfriadoras, calderas, etc. Un cambio que, en general, más que un gasto debe observarse como una inversión, ya que los nuevos equipos se basan en tecnologías mucho más eficientes que generan importantes ahorros energéticos a los negocios hosteleros.

Remica, empresa de servicios energéticos especializada en mantenimiento, rehabilitación y gestión de instalaciones térmicas, ofrece servicios que permiten cuantificar los ahorros.

Cambiar las calderas de carbón o gasoil a gas natural mejora el rendimiento del 3 al 5% en el uso de combustible, y a la vez, se reduce el impacto ambiental. El retorno de la inversión, al tratarse de calderas de mejor rendimiento, es de unos 5 a 7 años. Actualmente, con la utilización de calderas de condensación podemos conseguir rendimientos estacionales del 93 al 95%, alcanzando incluso puntualmente el 106%.

La inversión en bombas de calor puede amortizarse en unos cinco años. El coste de la instalación de una bomba de calor (equipos capaces de proporcionar frío y calor) supera en más de un 30% al de una instalación de una caldera convencional, pero el coste de explotación es menor, pudiendo amortizarse su utilización entre 5 y 6 años. Hoy en día, existen máquinas frigoríficas con rendimientos muy altos.

Es factible utilizar energía solar para producir agua caliente. La energía solar térmica es una energía renovable cuya utilización es muy importante tanto por el ahorro energético que aporta como por la disminución del impacto ambiental. La producción de agua caliente sanitaria (ACS) mediante este tipo de tecnología es la utilización más extendida. De hecho el Código Técnico de la Edificación, obliga que en edificios de nueva construcción o en renovaciones importantes se incluya energía renovable (solar térmica) para la producción de ACS.
La biomasa es una buena opción para este tipo de establecimientos. El uso de biomasa se debe destinar a aquellos establecimientos que estén ubicados en ciudades o pueblos sin problemas de contaminación. Este tipo de fuente de energía no influye en el cambio climático, pues las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que genera su combustión se equiparan a las absorbidas por el organismo vivo previo a la biomasa.

El estudio de las cargas térmicas en función de las distintas áreas del establecimiento y épocas del año, es otra cuestión importante a considerar. A través de este tipo de estudio se pueden contemplar las posibles opciones de zonificación del local y realizar una diversificación de las aportaciones térmicas necesarias en cada zona, lo que redundará en una instalación más eficiente. Así, por ejemplo, la utilización de sistemas de climatización con aporte de frío “gratuito” y alta renovación de aire para zonas de muy alta ocupación, permitirá obtener un importante ahorro de energía.

La optimización en el uso de la energía gracias a las soluciones indicadas anteriormente para el mayor ahorro energético, nos permitirá obtener una instalación más eficiente, con menor impacto en el medio ambiente, de mayor confort y, evidentemente, de menor coste de explotación, lo cual significa un gran ahorro económico.

Cuestión ésta muy importante tanto para los propietarios o gestores de los establecimientos, así como para la economía española. Y es que no hay que olvidar que el sector de la hostelería es uno de los que más peso representa dentro del PIB, por lo que todas aquellas mejoras orientadas a los ahorros de costes y mejoras en el confort de estas instalaciones harán más competitivas a nuestras empresas. ■