La capital italiana es considerada ‘La ciudad eterna’. Sin duda, su oferta gastronómica se une a los otros elementos que reafirman esta definición. El uso de alimentos de la dieta mediterránea y la elaboración de pastas, primeros, principales y postres con la base tradicional y la evolución moderna de los gustos de la gente, nos permiten afirmar que su cocina es uno de los principales atractivos romanos.

La cocina histórica romana ha sido tradicionalmente popular, confeccionada con ingredientes humildes pero cocinados con imaginación y buena combinación de sabores. Son recetas que surgieron en el ambiente rural, campesino y pesquero. En algunos casos, se remontan al imperio Romano o a la Alta Edad media; también influenciados por la cocina hebrea, ya que en Roma esta comunidad es la más antigua del mundo, desde la época del Emperador Claudio hasta nuestros días.

A TENER EN CUENTA…

Comer en Roma no es más caro que en España. Una zona de mayor encanto, con vistas al Penteón se cotizará más por el encanto de las vistas, como ocurre en la Plaza Mayor de Madrid o en los aledaños de la Catedral de Sevilla, por ejemplo.
Para sentarse a una mesa sin gastar mucho es interesante acudir a la zona de Termini, con pequeños locales familiares, cocina exótica, rápida o pizza al peso para llevar.
En Trastevere, con sus trattorías y la zona universitaria de San Lorenzo también se puede comer a buen precio. Cuando nos sentemos a la mesa de un local hostelero, hay algunas claves a tener en cuenta:

– Los servicios de comida y cena son antes que en España: entre las 12,30 y las 14,30 o 15h y entre las 19,30 y las 22 o 23h.

– Los bares romanos no suelen ser como los españoles, sino que, en general, se parecen más a cafeterías con ‘paninis’ y bocadillos, algo de beber, con o sin alcohol y precios distintos si se toman en barra o en mesa.

– El aperitivo se suele tomar por la tarde, a partir de las 18h y consiste en tomarse una bebida o cóctel acompañado de ensalada, pasta o pizza, en general durante tres horas en un buffet libre.

– La pasta se cuece algo menos que en España, así que la suelen tomar ‘al dente’.

– Las pizzas con masa delgada y bien hecha no requieren demasiados ingredientes para no mezclar sabores. En esto, algunos se desengañan por la costumbre española de cargar de comida una base grande de pan.

– El vino de la casa o ‘locale’ servido en jarra es una buena opción.

– El vino blanco casero, el Lambrusco y el Limoncello (licor de limón) suelen gustar mucho. Italia tiene una gran tradición de vinos, como España.

– Especialmente interesantes son las ‘enotecas’ donde se sirven copas de vino acompañadas de quesos y embutidos.

– La carne toscana es muy afamada. En Roma se toma también la salchicha, servida en versión picante o no picante, según se quiera. El precio suele reflejarse en ‘gramos’ de tal forma que, luego, al pagar, puede no coincidir la factura final con lo que se había leído en la carta.

– La ‘porchetta’ es cerdo deshuesado y untado con hierbas aromáticas, enrollado sobre sí mismo y asado. Se puede tomar solo o con un ‘panino’ tanto en mesa como para llevar.

– El tiramisú es un postre de lo mejor valorado. También el tartufo negro y los helados. Roma está llena de tradicionales y reconocidas heladerías que ofrecen producto de altísima calidad.

– Para tomar algo fresco en verano, además de las bebidas habituales, está el granizado, la Grattachecca (granizado con trozos de fruta), ‘Caffe Shakerato’ o café cremoso con hielo batido o la ‘cremolada di frutta’ batido de hielo y fruta.

– Al revisar la cuenta, es habitual que nos hayan facturado los ‘pane e coperto’, es decir, el servicio de cubierto y pan.

UNA VISITA INTERESANTE

Roma tiene rincones preciosos, además de sus monumentos y edificios históricos: plazas, fachadas, locales bonitos, mercados y calles estrechas que dejan enclaves románticos al atardecer.

Lo clásico es: el Coliseo, el Foro, el Palatino, el Monumento a Vittorio Emmanuele, el Castillo San Ángelo, el templo de Venus, el Foro de Augusto, el de Cesare y el Circo Máximo; las plazas España, Popolo, Navona; el campo de ‘fiori’; la Fontana di Trevi, Trastevere, los atardeceres en el distrito de ‘Prati’ además del Vaticano, sus museos y la basílica de San Pedro.

Terminología general en la carta de los restaurantes:

Antipasti: Los entrantes o entremeses.
Primo: El primer plato: pasta, arroz, sopa o ñoquis de patata.
Contorno: Opcional. Acompañamiento del plato principal: en general, verduras.
Secondo: Segundo plato: carne o pescado.
Dolce: Postre: fruta, helados, tiramisú y quesos.
Pizza a taglio or pizza rustica: lugares donde comer pizza en porciones.
“Il conto, per favore”: forma de pedir la cuenta.

Tipos de locales de hostelería en Roma:

Ristorante: Ofrecen un servicio de calidad.
Trattoria: Son un paso inferior a los restaurantes y ofrecen precios más moderados.
Osteria: Establecimientos más simples y con encanto.
Taverna: Más o menos como las Osterias.
Pizzeria: Dedicados a la pizza
Enoteca: Vinoteca donde se toman vinos y, de picar, queso o embutido.
Rosticceria: Comida para llevar, normalmente pollos asados
Tavola calda: comidas recién hechas normalmente para llevar.

ANTIPASTI: DE PRIMERO O PARA PICAR

Al sentarnos en un local de hostelería, nos asaltarán las dudas. Se puede compartir algún tipo de entrante, o ‘antipasti’. Destacamos los más habituales:
Bruschetta (pan casero tostado con aceite), Crostini (tostaditas con carne, setas o paté), Fiori de Zucca (flores de calabaza rebozadas y fritas), Mozzarella (queso fresco no curado), Ensalada Caprese (mozzarella, tomate y albahaca), Supplì (croquetas de arroz con mozzarella), Bresaola, rughetta e parmigiano (carne de ternera curada con verdura y queso parmesano), Crochette di patate (puré de patata con pan rallado, queso y huevo), Affettati misti (tabla de embutidos), Carpaccio (corte fino de alimentos crudos), Rughetta (rúcula), Prosciutto e melone (jamón y melón), Prosciutto di Parma (jamón de Parma, el más célebre de Italia), Cariofi (alcachofas a la judía o a la romana) Coktail di gamberetti (cóctel de gambas), Salmone affumicato (salmón ahumado), Verdure grigliate (verduras al grill), Verdure gratinate (gratinadas), Funchi (setas), Zuppa di cozze (sopa de mejillones), Frutti di mare insalata di mare (ensaladda de mariscos, mariscada), pulpo, almejas, anchoas, queso fresco o parmesano o camembert o requesón, berenjena, albóndigas, boletus, tomates, etc.

EL PARAÍSO DE LAS PASTAS (con permiso de los arroces, ñoquis y sopas)

En cuanto a los primeros o ‘primos’, lo típico es la pasta, la sopa, el arroz o los ñoquis.

Tipos de pasta: hay cientos de formas distintas de cortarla: puede ser larga, corta, tubular, recta, curva, lisa o estriada, hueca o sólida y todas con muchas variantes.
El corte es muy importante, porque cambia la textura y la sensación en el paladar, además de la velocidad de cocción, la combinación de salsas ligeras o espesas si son más finas o gruesas, las rugosidades o estrías ofrecen más adherencia a las salsas, la pasta combinada con carne se hace con pastas cortas para poder cogerlas con el tenedor.

Salsas para la pasta: arrabbiata (enfadada: tomate picante con chiles), carbonara (huevo queso bacon y pimienta), amatriciana (tomate queso y guanciale o panceta de cerdo), cacio e pepe (queso y pimienta), bolognese (carne de ternera picada con zanahoria, cebolla y tomate), puttanesca (ajo, chile y anchoas, tomate, aceitunas negras y alcaparras), vongole (con almejas), funghi porcini (hongos y boletus), aglio olio e peperoncino (ajo, aceite y chile), quattro formaggi (cuatro quesos), al pesto (albahaca, queso parmesano y piñones), salmón, brócoli, calabacín, amatriciana sin tomate, vodka, mantequilla, salsa de marisco, payata (cordero y ternero con queso y tomate), salsa de tomate sin carne, alcachofas, hierbas aromáticas, marisco y setas, berenjenas, etc.

Arroces: el risotto es universalmente conocido: debe quedar cremoso pero no líquido, que se pueda comer con tenedor y bien impregnado de aromas y sabores. Se puede realizar de muchas maneras y con muchos ingredientes: milanesas, mariscos, tinta de calamar, sipia, hongos, espárragos, calabaza, guisantes, cuatro quesos (scamorza o gorgonzola de vaca, parmesano, etc), pulpo o anchoas.

Otros platos que no se consideren risottos: son los que incluyen arroz, pero cuyos ingredientes no se cuecen con el arroz, sino por separado y luego se agregan: ensaladas de arroz, flan de arroz, timbal de arroz, anello o ciambella de arroz y torta de arroz.

Ñoquis: pequeñas bolitas de textura blanda y suave, hechas con harina de trigo y patata y hervidas en agua, servidas con todo tipo de salsas. En lugar de patata se puede utilizar plátano o calabaza, añadir espinacas y otros componentes. En lugar de harina de trigo se puede emplear harina de maíz o de castaña. Se puede añadir a la masa huevo, mantequilla o queso de ricota. Como ocurre con la pasta, si son mayores o menores, con o sin estrías y otras formas, se utilizan para distintos tipos de salsas.

Sopas: la palabra ‘minestra’ se emplea para nombrar el primer plato, pero también para sopas más o menos líquidas, con caldo o con otros productos. En italiano, ‘caldo’ significa ‘caliente’. Debemos tenerlo en cuenta al pedir las sopas.
La minestra (sopa) suele ser de verdura, cereal, pasta, alubia, lenteja, arroz o mezcla de varios elementos.
La minestrina (sopita) es una sopa ligera, muy líquida con caldo y, como mucho, fideos.
El minestrone (potaje) se trata de un plato consistente, con carne y legumbres.

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