La gestión de la energía en el sector hostelero en el Congreso Nacional de Hostelería

La energía es uno de los principales factores que preocupan al empresario hostelero y que muchas veces son su principal gasto por detrás de los costes de personal, como se refleja de forma constante en los resultados del Indicador de Confianza elaborado por el profesor Manuel Figuerola trimestralmente.
Este será el punto de partida de la ponencia “Soluciones para la gestión de la energía en el sector hostelero”, que tendrá lugar el próximo 15 de octubre, en el marco del XV Congreso Nacional de Hostelería, que se celebrará en Toledo bajo el lema “Las claves de un nuevo entorno”.
La hostelería española igual que la estructura micro empresarial distingue en su horizonte inmediato un conjunto de retos, los cuales deben de ser reconvertidos con imaginación y creatividad, en oportunidades de modernización de los procesos productivos y de mejora de los desarrollos que se proyectan en sus instalaciones. Es necesaria una reducción del coste de la energía, en cualquiera de las alternativas que puede incorporar (ahorro, generación, eficiencia, contratación, etc.),
Dos expertos en el sector energético serán los encargados de avanzar en las múltiples posibilidades de mejor y en las necesidades específicas del sector. Rafael Benjumeda, Delegado de Ventas y Operaciones de Castilla La Mancha y Extremadura de Gas Natural Fenosa hablará sobre las mejores opciones energéticas para el sector de la hostelería, mientras que Rafael Jiménez Castañeda, profesor de la Universidad de energías renovables de la Universidad de Cádiz, que aportará claves, datos y propuestas para optimizar costes y rentabilizar los sistemas productivos de un local, que nos adelanta para Hostelería Digital.

P- ¿Qué puede hacer un empresario para lograr la eficiencia energética?
R- Lo primero, tomar conciencia de la cantidad de energía que las empresas derrochan. Una auditoría y un posterior ahorro energético es lo primero que hay que tener en cuenta para reducir la factura enormemente.

P- ¿Están concienciados a la hora de invertir en este capítulo?
R- Cada vez más, puesto que la factura va siendo más gravosa y las medidas de ahorro ya no son una moda, sino una necesidad.

P- ¿Teniendo en cuenta los diversos factores que encarecen la factura, el consumo real es un elemento tan importante para ahorrar?
R- No es tan sencillo. Lo primero que hay que hacer es una auditoría y revisar si la energía contratada se ajusta a nuestras necesidades y si los perfiles de consumo son los adecuados. Y después, comprobar si los equipos son eficientes o están obsoletos. Muchas veces, la sustitución de algunos de ellos ofrece una alta rentabilidad y, por desconocimiento, no acometemos pequeñas inversiones que suponen gran ahorro.

P- ¿Es bueno ir invirtiendo en maquinaria nueva de forma constante o a veces sale a cuenta esperar a tener amortizado un aparato?
R- Hay que estudiar cada caso. Si el equipo es muy nuevo, posiblemente ya tendremos un concepto de amortización. En un hogar es distinto, pero en una empresa, lo primero es estudiar cada equipo y ver si es rentable cambiarlo o no, y eso implica realizar un proyecto energético para cada caso.

P- ¿Es necesario que un autónomo o el personal de una pyme se formen en eficiencia energética?
R- Los cursos siempre vienen bien, porque el primero que conoce dónde está el problema en su factura es el usuario, pero por la especificidad de muchas actuaciones necesarias luego es conveniente acudir a un profesional asesor. Pero lo básico es ser consciente de que estamos tirando el dinero por el contador de la luz.

P- ¿Qué porcentaje de los gastos de una empresa puede suponer la energía?
R- En algunos casos es muy importante: después de los costes de personal, normalmente, están los suministros energéticos, y es un porcentaje muy alto.

P- Con las nuevas reformas energéticas, ¿Se sigue invirtiendo en generar energía solar y eólica?
R- Hay que referirse a la caótica política energética española hasta el momento. Hemos pasado de ser una potencia mundial a ser el ejemplo de lo que no se debe hacer, penalizando la generación de energía limpia y apoyando los combustibles fósiles, justo al contrario que el resto de países desarrollados. Ahora mismo ha disminuido mucho el consumo y tenemos sobrecapacidad, porque no se han cerrado centrales obsoletas de carbón, tenemos un exceso de inversión en gas y mantenemos mucha capacidad en renovables. Pero tendemos hacia una política contra las renovables.

P- ¿Sería necesario el fracking para disponer de gas en zonas en las que no se genera de otro tipo de energía? ¿O es un problema de almacenamiento?
R- Ahora en España sólo hay sobrecapacidad. Además de las que le he contado de carbón obsoletas tenemos hidráulicas antiguas, ya amortizadas que siguen recibiendo subvenciones. El fracking es algo contestado a escala mundial que provoca resultados desconocidos, ya que se basa en inyectar agua y componentes químicos a enormes presiones para romper la roca y no conocemos sus consecuencias. No se entiende que busquemos energías enormemente costosas cuando disponemos de renovables, pero también es verdad que estas podían gestionarse de otra forma.

P- ¿Qué se ha hecho mal en las renovables?
R- Fundamentalmente, en la fotovoltaica, no se ha controlado la especulación. Somos el país de la burbuja. Había una buena tarifa de bonificación para que el ciudadano lo incorporara a su negocio y su hogar y hemos permitido que grandes inversores de grandes grupos hagan enormes plantas de manera especulativa. El pastel de la fotovoltaica no se lo reparten los usuarios, sino los grandes empresarios. Si se hubiera controlado eso el desarrollo haría sido más armónico. En Alemania funciona y aquí no, ¿Por qué eso ocurre si ellos disponen de menos horas de luz solar?

P- ¿La energía que genera un pequeño empresario o un hogar se puede vender después de conseguir su autosuficiencia?
R- Sí. Hay una obsesión por confundir a la opinión pública. Desde 2011 se puede consumir y vender los excedentes, pero hay un matiz importante: la pyme puede instalar una fotovoltaica y el sobrante colocarlo en el mercado a una rentabilidad que el Gobierno llama “Razonable”, que ahora está en el 7,5% de valor medio. Siempre se ha podido vender el excedente. Lo que no se termina de regular es el autoconsumo doméstico: que un particular haga un balance neto en la red, pero sí que es legal y se está desarrollando en los hogares el autoconsumo.

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