José Rodríguez, restaurante El Bohío:“Mi madre nos enseñó a compartir, ha sido muy solidaria desde siempre”

En Illescas, Toledo, José Rodríguez ha evolucionado la cocina manchega con su propuesta gastronómica de fusión de lo tradicional con la innovación y aspectos vanguardistas, tratando producto de alta calidad en una ambientación muy cuidada. Pero además, sus inquietudes solidarias y de Responsabilidad social le han llevado a ser uno de los principales impulsores del proyecto “Restaurantes contra el hambre” que FEHR lleva a cabo junto a la ONG “Acción contra el hambre”. Ha participado en las cuatro ediciones y apadrinó la del año pasado. Por ello, ha sido galardonado en los Premios FEHR 2012 como la Empresa Hostelera Comprometida con la Responsabilidad Social.

P- Es un premio no por cocinar, sino por otros valores, ¿Qué le ha parecido?
R- Pues me enorgullece, porque sí que es cierto que habitualmente a los chefs nos premian por hacerlo bien, por cocinar, por nuestra carta de vinos. Pero por una labor social te sorprende que te agasajen, aunque me enorgullece, porque siempre me gusta aportar nuestro pequeñísimo granito de arena a la sociedad.

P- Los Chef suelen ser muy solidarios y colaboran con muchas causas…
R- Los cocineros, los camareros, los taxistas… Creo que cualquier gremio lo es. Y más, en estos momentos, pero también te diría que desde jóvenes, en casa, lo hemos visto por mi madre, que ha sido siempre muy solidaria y nos enseñó a compartir. Tal vez en aquellos momento son existían los mecanismos de las ONG’S de ahora, pero siempre la hemos visto darse a los demás. Por ello no es nada exótico para mí cooperar con nuestro granito de arena a través de “Restaurantes contra el hambre”.

P- En Castilla La Mancha tanto políticos, como administraciones, como asociaciones, muestran su orgullo por tener ahí el Restaurante El Bohío. ¿Qué les ha dado?
R- Pues es una labor social que no es buscada, porque al final nos dedicamos a dar comidas y que el cliente salga contento y satisfecho. Al ser un pequeño pueblo en la provincia de Toledo, todos nos beneficiamos: Illescas, El Bohío, Castilla La Mancha y España en general si hacemos las cosas bien y exportamos una buena imagen fuera.

P- ¿Qué hay de bueno y qué de menos positivo de tener un gran restaurante en una gran capital o en un pueblo?
R- No cabe duda que mantener el negocio con esta filosofía en un pequeño pueblo como Illescas es duro y más en estos momentos. En una gran capital posiblemente habría más clientes, o tendríamos otro tipo de negocio. Pero tardo un minuto en llegar de casa al trabajo y puedo ir por la tarde a por los críos al colegio. Hay cosas buenas, porque nos permite pensar más en la cocina, ver otras perspectivas. De hecho, nací en Madrid y vine a vivir aquí a los 3 años, pero me costaría volverme a vivir a la capital.

P- ¿De dónde llegan los clientes? ¿Madrid, Andalucía, La Mancha, del extranjero?
R- Últimamente estamos recibiendo un montón de gente de Latinoamérica y EEUU. Es que salimos en un programa de televisión de Anthony Bourdain, un reputadísimo comunicador que ha escrito varios libros superventas. Pues después de eso, hemos recibido norteamericanos en el Bohío. Una pareja venía de Wisconsin sólo porque me habían visto en ese programa.
P- El hecho de viajar y acceder a los canales de comunicación por parte de los cocineros también ayuda, supongo…
R- Mucho. Es gratificante. Hoy diría que es parte del espectáculo y de nuestro trabajo de cocineros: divulgar lo que estamos haciendo. No podemos quedarnos en casa esperando a que vengan a comer. Hay que salir a la calle, explicar y difundir nuestra manera peculiar y personal de hacer la cocina, muy pegada a la zona en la que estamos. Así los que vienen pueden disfrutar en Illescas de platos y cosas que no disfrutarán en otros restaurantes.