La subida del IVA podría destruir 130.000 empleos en hostelería

Ante la posible desaparición del tipo reducido en la hostelería, pasando del actual 8% al 18% e incluso la intención de forzar el impuesto hasta alcanzar valores de la UE por encima del 20%, como forma de aumentar la recaudación, la Federación Española de Hostelería ha encargado un estudio al profesor Manuel Figuerola de la Universidad de Nebrija sobre el impacto que tendría esta subida en el sector de la hostelería.

Del mismo se desprende que en conjunto se prevé una caída aproximada entre el 6 y el 8% del total del consumo turístico, lo que se manifestará en graves problemas e impactos:

– Descenso de la producción del sector cercana a un 11%, lo que significa una reducción de 11.000 millones de euros. Esto implica una pérdida de 6.000 millones del VAB del sector, que se aproxima en su conjunto al 58% de la producción.

– Descenso del 9% del total de la población ocupada en la hostelería, lo que llevaría a la destrucción de casi 130.000 empleos entre asalariados y no asalariados.

– Reducción de los efectos originados del gasto en consumos de bienes y servicios turísticos y hosteleros, repercutibles en otros sectores del sistema económico.

– Paralización del proceso expansivo de mejora, modernización e innovación tanto en tecnologías, equipamientos, procesos y organización del sector.
– Importante pérdida de competitividad de los servicios y productos turísticos españoles, ya que cerca del 30% de la producción del sector hostelero es adquirida por el turismo.

Hay que tener en cuenta  además que:

– Favorecer y motivar al turismo no es solo una política o estrategia sectorial a favor de una actividad productiva sino determinante del logro de muchos otros beneficios y logros sociales y económicos.

– El turismo y la hostelería son consumos muy sensibles a los precios por lo que si en una situación de alza de aquellos no mejora la renta, se producirá un descenso en las ventas, producción, empleo e inversión.

– No puede aceptarse que por resolver un problema recaudatorio, se traslade una grave crisis a uno de los pocos sectores con garantizado crecimiento en un horizonte cercano.

Además, toda subida en el tipo de IVA aplicable se manifiesta como una subida del precio que recaerá finalmente en el consumidor. Por ello, la subida del IVA repercutirá en el empleo hostelero, en las inversiones de mantenimiento, recuperación, reposición y en la llegada de los viajeros. Los beneficios esperados de la subida del tipo de IVA no compensarán las graves pérdidas que se estiman posibles por esa decisión.

Con esto, Hacienda recaudará menos por la caída de actividad (menos ventas = menos por IVA y por Impuestos Especiales) y menos por la caída de beneficios y pérdidas de las empresas (en Impuestos de Sociedades).

Todo ello nos conduce a reflexionar sobre la decisión de adoptar una medida tan radical, como cambiar el status fiscal del IVA de la hostelería.

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