Morir o morir

Ramón Solsona Secretario General Hostelería de Lleida

Las primeras consecuencias después de la entrada en vigor de la ley del tabaco, es que de forma masiva se está respetando, tanto por parte de los hosteleros como de los clientes. Años de amenazas y engaños han dado su fruto. Los españoles vamos también líderes en salud pública en la clasificación mundial, emulando a la “roja”, a costa de uno de los sectores más productivos del país, la hosteleria.

Vistas las primeras reacciones, unos confirman que las predicciones que hizo FEHR, incluso se quedaran cortas, otros se muestras más cautos y se reservan las valoraciones para más tarde, pero todos confirman un descenso en la facturación. (unos poco otros mucho ).

Unos pocos, muy pocos, de los cuales dos en Mollerussa, cerca de Lleida, se han erigido como rebeldes, manifestando públicamente su desafío, permitiendo fumar en sus locales. La prensa se ha hecho un fuerte eco del asunto, con presencia diaria en todo tipo de medios, y de todos los ámbitos.

Los de mi zona, después de diversas visitas de los inspectores de Sanidad, desistieron. No sé de la suerte de los demás. Coincide que ninguno de ellos está asociado a ninguna asociación de hosteleros.

En todo caso creo que vale la pena hacer la siguiente reflexión, cuantas veces en nuestra vida hemos visto que un ciudadano, sin antecedentes penales, salga públicamente a la palestra para anunciar que va a incumplir una ley, siendo consciente que las sanciones por incumplirla son muy importantes ? Yo, en mi país no me acuerdo de ninguna.

¿Qué motivos puede llevar a un ciudadano a tomar estas decisiones límite?

Quizás tiene que ver que utilizando el nombre de la salud pública, y actuando con una prepotencia arrolladora, por un lado se prohíbe fumar en nuestros locales, pero por otro se multiplican los puntos de venta y por otro se continúa subvencionando el cultivo de tabaco. ¿Por qué nosotros los hosteleros, tenemos que sacrificar nuestras maltrechas economías y pagar las consecuencias de esta serie de incoherencias? ¿Por qué no es el Estado el que renuncia a perder sus millonarios ingresos prohibiendo el tabaco, si tanto daño hace a nuestra salud ?

Y para rematar el ánimo, las obras que se describían en la anterior ley, para adecuar los locales y que muchos hicieron, ahora no solo no sirven para nada, sino que no nos costará dinero desmontar las separaciones, y tenemos que considerarlo como una inversión inútil. Vaya confianza se transmite a uno de los sectores que más contribuye al PIB, nacional. Vaya pena de país, que solo quede la vía del pataleo como consuelo.

Coincidiendo con la galopante crisis económica, estaba escrito que muchos locales nuestros tendrían que reorientarse o cerrar, que a pesar de nuestra cultura, tenemos un índice de locales por habitante insostenible, muchos estaban aplicando economía de guerra, etc… pero sin ninguna duda esta será la gota que llene el vaso, y para muchos este será el principio del fin.

¿Era el mejor momento ?

Cuando se comprueba que nuestras decisiones han puesto a ciudadanos al límite, ¿no merece la pena revisar?

¿Que alternativas tiene la gente que cae ?
Ramón Solsona
Secretario General Hostelería de Lleida

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