Porque nos preocupa la salud

Ángel T. Gago Presidente Hostelería Vizcaya

Este artículo es en respuesta a la ley antitabaco desarrollada específicamente por el Gobierno vasco

En pocas ocasiones se nos ha solicitado cuáles son las alternativas que la Federación de Hostelería del País Vasco, como representante de las empresas hosteleras, puede presentar al Gobierno autónomo con independencia de criticar los daños que podrían derivarse de impedir fumar en establecimientos públicos nocturnos y diurnos, y desde luego tenemos respuesta para ello.

Precisamente porque nos preocupa la Salud de forma real y no virtual, creemos que debería haberse actuado controlando el tema del consumo del tabaco, y especialmente por el colectivo de menores de edad, impidiendo su iniciación en este hábito.

Precisamente porque sí nos preocupa la Salud, creemos que habría que haber actuado vigilando los comportamientos de esos menores y sancionando conductas infractoras por parte de los mismos. Y especialmente habría que haber actuado en colegios, institutos y universidades, impidiendo el consumo, formando a las personas y educando a los alumnos.

Precisamente porque sí nos preocupa la Salud de las personas, nos hubiera gustado escuchar a los representantes institucionales que, para limitar (mejor) el consumo del tabaco, no se va a permitir abandonar el puesto de trabajo para fumar en la calle.

Precisamente porque sí nos preocupa la Salud, nos hubiera gustado escuchar al Gobierno que va a ofrecer terapias para quitar el hábito en todos los estancos y en los médicos de cabecera; y que los va a ofrecer y ejecutar con el firme objetivo de contribuir a la disminución del consumo.

Precisamente porque sí nos preocupa el tema de Salud, pensamos que el Gobierno podría haber actuado con mayor energía en la política de precios e impuestos, que alguna repercusión tendría en el consumo.

Precisamente porque sí nos preocupa la Salud, creemos que, en lugar de incrementar los puntos de venta, deberían haber hecho exactamente lo contrario: la desaparición, incluso, de los que ya existen. Y creemos que esto también repercutiría en el consumo.

Si medidas como las anteriores se hubieran aplicado o aplican, quizás las arcas del estado se resientan pero no sería necesaria la prohibición (directa) de fumar en tanto y cuanto el tabaco sea un producto de libre y lícita adquisición. Y cuando se hubiera bajado el consumo, seguramente no existirían problemas para establecer limitaciones complementarias.

Si en lugar de todo lo que proponemos en beneficio de la salud se opta por la sencilla fórmula de prohibir fumar en establecimientos públicos, es más que cuestionable hasta qué punto o en qué medida va a repercutir en la disminución del consumo y por lo tanto en la mejora de la salud; pero no es cuestionable que afectará económicamente a las empresas en porcentajes de actividad muy diferentes en función a la tipología de actividad que exista, y esto es muy grave en época de crisis.

Y si finalmente se prohíbe, queremos, exigimos, que sean funcionarios del Gobierno quienes vigilen su cumplimiento: elevar a los trabajadores asalariados y autónomos a la categoría de cuerpo y fuerza de seguridad del estado (colectivos a los que compete hacer cumplir la ley), sin otorgarle al tiempo ninguna capacidad de ejecución, es una inseguridad física y jurídica para quien se le impone esta obligación: de entrada, ante cualquier denuncia que se inste por queja de un ciudadano, se estará judicializando un comportamiento negativo (no intervenir) sin habernos otorgado capacidad para ello y exigiendo al autónomo y asalariado una conducta policial cuando no es esa su función.

Y si finalmente se prohíbe, habrá que vigilar el texto evitando que se produzcan discriminaciones; y para empezar habría que aclarar cuál es o puede ser la diferencia entre un txoko y un establecimiento hostelerosin asalariados que anuncie (en el acceso) que el establecimiento sólo es para mayores de 18 años porque en el mismo está permitido fumar: Explíquesenos la diferencia para que veamos por qué en un lugar se podría fumar y en otro no.

Y si finalmente se prohíbe fumar en establecimientos públicos, explíquese a la sociedad que el hostelero y sus asalariados no son ni serán responsables de las personas que en horas avanzadas de la noche salgan al exterior por impedírseles fumar en el interior.

En este tema, se ve claramente que a algunos nos puede preocupar la mejora de la salud disminuyendo el hábito de fumar, mientras que a otros probablemente lo que les preocupa es conseguir unos objetivos mediáticos con fines que perfectamente se pueden identificar.
Ángel T. Gago
Presidente Hostelería Vizcaya