Empieza la cuenta atrás para el XIII Congreso

Eduardo Suárez del Real Restauración de Mallorca

Aquí cabo Cañaveral, todo listo para el despegue, 34, 33, 32, 31, 30…

Plenos de ánimo y de ilusión, en Mallorca estamos trabajando intensamente para que el XIII Congreso Nacional de Hostelería sea una experiencia inolvidable para los congresistas.

Ayer organizamos una nevada hasta al nivel del mar, es la segunda que provocamos en el año, se trata de una estrategia climática para que el 12 de abril la primavera ya haya estallado con toda su fuerza y los campos de Mallorca os reciban espléndidos y aromáticos, llenos de flores, como merecéis.

Esas son gestiones que el presidente de la Asociación de Restauración de Mallorca, Toni Mas, hace con el cielo, pero en la tierra los mortales tenemos trabajo:

Hemos contactado con el conductor del ferrocarril que nos llevará a Sóller, no es un hombre demasiado estresado, la velocidad media que alcanza su tren es de 29 kilómetros por hora, pero le hemos pedido que se prepare mentalmente para que el 13 de abril conduzca la máquina por la Serra de Tramuntana con especial cariño, pues llevará a bordo lo más preciado del mundo: nuestros congresistas.

Hemos ido a ver a las bailarinas y los bailarines de Son Amar, algunos ya hacen dieta, y estaban ensayando intensamente para tener preparado su mejor espectáculo para todos vosotros.
También estamos yendo algunas noches a probar el ambiente noctívago en algunas discotecas de Palma, es un proceso exhaustivo de control de calidad, que realizan personalmente algunos miembros de la Junta Directiva que son especialmente sacrificados.

Al bus turístico ya le están sacando brillo y las calles de Palma se empiezan a poner guapas, sobre todo las del casco antiguo que llevan hasta la catedral, por donde pasearán el miércoles las y los acompañantes de los congresistas.

Ya en otro momento hablaremos de lo que se está preparando en los fogones de Mallorca para todos vosotros.

El éxtasis que provoca en quien lo contempla el paisaje del mar Mediterráneo que se ve desde Son Marroig (la finca museo en la que almorzaremos el martes), está garantizado. Este rincón del planeta lo pintó Dios un día en que estaba especialmente inspirado, así que ese es uno de los detalles que nos tienen tranquilos pues no lo tenemos que supervisar nosotros.

Con el alcalde de Valldemossa hemos hablado y el hombre, encantador, espera a nuestros congresistas con cocas de patata y licor dulce. Y con el alcalde de Sóller, por cierto, aún no hemos podido contactar de nuevo, es un señor ocupado, pero, bueno, aún nos quedan unos días para pulir éste y otros detalles que forman parte del área de ocio de un Congreso que, como es de suponer, además de relajante y divertido, será interesante y productivo.

Si aún no lo has hecho, visita www.congresohosteleria.com y no te pierdas este especial viaje espacial a la isla de la calma. Sólo faltan 34, 33, 32, 31, 30, 29… días y todos los que formamos la gran familia FEHR, no deseamos despegar sin ti.

Aquí Cabo Cañaveral…

Eduardo Suárez del Real
Restauración de Mallorca

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