Isabel Acevedo: “En los restaurantes de cocina extranjera conviven la ‘morriña’ y el buen producto”

Isabel Acevedo (Barcelona, 1977) acaba de publicar “Barcelona, un mundo de cocinas” (Ed. Comanegra). En él repasa veinticinco restaurantes de otros tantos países que uno puede encontrar en Barcelona.

P- ¿Ha pretendido ser una vuelta al mundo culinaria?
R- Así nació el libro, efectivamente: queríamos recoger al menos unas cuantas de esas cocinas del mundo que podemos hallar en la Ciudad Condal.

P- ¿Cuántos países tienen restaurante con su cocina en Barcelona?
R- Todos es imposible encontrarlos, porque igual que abren, cierran. Este libro recoge los que están más presentes, los más fáciles de encontrar. Por ejemplo, he puesto pocas cocinas europeas, porque no hay tantas en nuestra ciudad. El mundo africano también escasea entre nuestros restaurantes.

P- Dices que tal como abren, cierran. ¿Hay poca estabilidad empresarial en este grupo de locales?
R- Sí, sobre todo en esta época. Cuesta mucho mantener en pie un negocio de este tipo. Tal vez los suramericanos son más estables, porque se trata de negocios familiares, pequeños, humildes y que van saliendo a flote, igual que los asiáticos: algunos llevan muchos años entre nosotros.

P- ¿Suele acudir un público variado, o son clientes estables de su propia nacionalidad?
R- Están abiertos a todo el que quiera, pero sí que intenté buscar los salones más fieles a la cocina de cada país y siempre me he encontrado un público bastante autóctono, porque es muy fiel a sus raíces, y porque ahí se vive la morriña de los ciudadanos.

P- ¿Alguno te cautivó en especial?
R- Siempre me preguntan eso, y no puedo concretar. Cada cocina me gusta por algo. Tal vez me sorprendió el restaurante indonesio.

P- ¿Suelen ofrecer producto de calidad, buen servicio y presentación?
R- Bueno, algunos que lo solventan mejor, pero en Barcelona todavía he visto que el restaurante que cuida mucho el producto y es fiel a su raíz no puede cuidar tanto la sala o el aspecto exterior. Que salga la combinación perfecta es difícil: se contaría con los dedos de la mano.

P- ¿Eso depende de si el dueño es cocinero o camarero?
R- A veces sí. Muchos inmigrantes con poco dinero montan una casa de comidas muy a su estilo, sin pretensiones. Luego está algún restaurador más cualificado que va más allá, como por ejemplo la cocina vietnamita, o el Indochina. Su propietario abrió un segundo establecimiento y cuida todos los detalles. Son dos de los más bonitos restaurantes de Barcelona y su cocina es excelente.

P- Añades una guía de tiendas, ¿Por qué?
R- Porque no quería hacer sólo un recorrido de restaurantes, sino explicar sus cocinas, y los productos que se dan en ellas. Pero si el lector no los puede encontrar para probarlos se quedaba un poco cojo. En Barcelona, igual que los restaurantes, han proliferado las tiendas que te venden estos productos autóctonos de cada país.

P- El subtítulo del libro es ‘Ethnic BCN XXI.1” ¿Eso quiere decir que habrá un Nº2?
R- Eso esperamos. El título fue pensado por la editorial con la idea de seguir ofreciendo más restaurantes internacionales de Barcelona. Este primer viaje sólo tiene 25 paradas, pero puede haber muchas más.

P- ¿Podríamos encontrar restaurantes de estos países en cualquier gran capital española?
R- Bueno, creo que en Madrid hay más riqueza de población extranjera, que lleva más años viviendo en la capital, por eso ahí seguro que se pueden encontrar algunos. En otras ciudades de la geografía española costaría encontrar tanta variedad.

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