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Opinión

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Una formación que asegura un futuro profesional sólido

En una situación económica como la que estamos viviendo, se hace difícil encontrar noticias que aporten alguna alegría a la negativa visión que todos tenemos del futuro y, muy en particular, de las oportunidades profesionales de las generaciones venideras.

Por su especial relevancia para el sector que represento, quiero detenerme en un hecho que, para muchos pasará inadvertido, pero que, para nuestra hostelería, supone un hito sin precedentes. En pocos días finalizarán su primer curso los componentes de la primera promoción de alumnos del Basque Culinary Center, un centro universitario llamado a ser referente mundial en su ámbito y encargado de formar a los mandos intermedios y directivos de un sector económico que en España representa el 7,2% de su PIB.

Un año de experiencia, inmejorable para los alumnos -según me consta-, que, sin duda, habrá permitido ajustar y engrasar la dinámica formativa de la institución, para afrontar el nuevo curso con una mayor solidez en sus propuestas académicas.

A muchos padres y madres que hoy están decidiendo, junto con sus hijos, la formación universitaria que les prepare para el futuro, les quiero apuntar la opción por el grado de ciencias gastronómicas como una de las de mayor salida profesional de las que conozco. Las tendencias en nuestro sector y los cambios sociales que estamos viviendo, justifican esta afirmación. A las pruebas me remito.

La hostelería es un sector de futuro y buena prueba de ello es que su peso en el cesta de la compra de las familias españolas ha crecido año a año de manera continuada a lo largo de las últimas décadas. De representar un gasto del 8,84% en la renta familiar del año 1.988, ha pasado a alcanzar el 10,17% en el año 2007 (solo superado por los gastos en vivienda, alimentación en el hogar y transporte). Aunque existan sectores sociales y legislativos que quieren “europeizar” nuestra forma de socializar y “meternos en casa”, el futuro del sector hostelero está, a mi modo de ver asegurado en nuestro entorno, dada nuestra especial idiosincrasia y nuestra manera de socializar. La tendencia de gasto familiar señalada en este párrafo, no parece que vaya a invertir su signo en los próximos años.

En esta visión general del sector, conviene analizar la evolución de nuestra hostelería, sobre todo en los ámbitos de la restauración y bares y cafeterías, y sacar conclusiones. El sector vive una constante modificación de formatos, pero una tendencia es clara en este continuo vaivén de nuevas fórmulas hosteleras: se van cerrando los establecimientos pequeños, de carácter familiar y sustentados en un modelo basado en la extensión infinita de las jornadas de trabajo de quienes estaban al frente del negocio, y se sustituyen, en parte, por otros establecimientos de mayores dimensiones, basados, en muchas ocasiones, en los sistemas de

 

 

franquicia. Esta realidad, que venimos detectando desde hace años y de la que todos somos conscientes hoy, exige, a quienes vayan un constituir o gerenciar un negocio hostelero, dominar nuevas herramientas de gestión impensables en el sector hace tan solo diez años.

En el futuro, el éxito en hostelería no va a estar basado, sólo, en las “dobles jornadas” de quienes lideran el negocio. Para asegurarnos el éxito en nuestros establecimientos, además de una dedicación exigente, – como la de cualquier gerente de una Pyme -, deberemos proveernos de conocimientos en gestión de personas y liderazgo a fin de dirigir plantillas cada vez más amplias y preparadas; tendremos que manejar herramientas de marketing para diferenciar nuestra oferta, utilizar técnicas culinarias que nos permitan alcanzar la excelencia en nuestras elaboraciones, dominar sistemas de comunicación on line para posicionar nuestros negocios en las redes sociales, aportar creatividad para buscar soluciones a los problemas diarios de un sector cada vez más complejo. En definitiva, deberemos adquirir una serie de técnicas y conocimientos que son hoy el eje central de la formación que se imparte en la única facultad de Ciencias Gastronómicas de Europa – el Basque Culinary Center- cuyo primer curso finaliza este mes.

Pero es que, además, la hostelería representa, en el conjunto del estado, el eje central de nuestra oferta turística, un elemento diferenciador de España como marca turística. También aquí, para aquellos que opten por posicionar su oferta hostelera en el mundo del turismo, la formación va a ser un elemento fundamental para alcanzar el éxito. Y no hablamos solamente de aprender y emplear idiomas en la relación con nuestros clientes; hablamos, también, de “vivir y convivir con culturas diferentes” y de “entenderlas y adaptarnos a ellas” para, así, ganar en competitividad. Hablamos de conocer a quienes nos visitan, pero, sobretodo, hablamos de convivir con otras culturas en nuestro periodo de aprendizaje para, así, ser capaces de adaptarnos mejor a un mercado como el turístico que, a escala global y pese a la crisis, seguirá creciendo en las próximas décadas.

De nuevo aquí, la experiencia universitaria aporta al alumno un elemento diferenciador en su carrera hacia el éxito. Por eso, aconsejo aprovechar nuestra etapa formativa de grado y elegir centros donde impere la multiculturalidad, donde el alumno pueda vivir este periodo de su vida académica compartiendo situaciones y aprendiendo de alumnos provenientes de otros rincones del planeta. Un valor, la multiculturalidad del entorno educativo donde se formen nuestros cuadros y directivos que, con el paso del tiempo, irá ganado terreno en un mundo cada vez más globalizado.

La hostelería española tiene futuro como salida profesional y, como demostración aporto dos datos. El primero, las recientes declaraciones de responsables del sector de la industria alimentaria nacional señalando la imagen de marca positiva de nuestra gastronomía, como elemento del que sacar provecho para abrir mercados en el extranjero a nuestros productos del sector alimentario. El segundo, la reciente llamada de un amigo, reputado profesional del turismo de Río de Janeiro, solicitándome profesionales de hostelería – de aquí - dado el boom turístico que la ciudad está viviendo con motivo de las Olimpiadas del 2016. Una formación de calidad, unidad a una bien ganada fama de nuestros profesionales,son, hoy por hoy, un seguro de empleo en un mercado laboral cada vez más amplio y diverso.

Mikel Ubarrechena Pisón
Presidente de Hostelería Gipuzkoa

 

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