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Opinión

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¿Hacia un nuevo modelo de retribución salarial?

La reforma laboral aprobada por el gobierno en los pasados meses, y que está acabando su trámite parlamentario, contiene elementos suficientes para terminar con muchos años de rigidez laboral en las relaciones entre trabajadores y empresa.

Seguramente ha llegado el momento en el que muchos empresarios hosteleros, al amparo de las posibilidades que contempla dicha reforma, tengamos que plantearnos, cambiar drásticamente el modelo de relación laboral que hemos venido manteniendo desde hace más de 40 años en nuestras empresas, por otro que contemple incentivos para los mejores empleados, para los más competitivos, para los mejor formados, para los más proactivos y en definitiva para quienes a través de su actitud y de su aptitud se sienten empresa y no contra-empresa.

En mi opinión, ha llegado el momento de cambiar un sistema de salarios fijos, que en función de los acuerdos en convenios sectoriales, se incrementan anualmente de forma generalizada a todos los trabajadores de la empresa, por otro modelo con menores salarios fijos y con incentivos de retribución flexibles que mejoren el rendimiento y la implicación de quienes trabajan en la empresa, y que recompense más y mejor a quien más se lo merezca.

No se trata de reducir el coste salarial, sino de mejorar la rentabilidad de la empresa, y consecuentemente también la retribución de los asalariados, en función de rendimiento individual, y de la implicación de cada uno en el desarrollo de la empresa.

En un sector como la hostelería, donde la actitud personal de servicio al cliente, es factor fundamental para fidelizarlo, no es normal el “café para todos” que solo trae como consecuencia en empeoramiento de los buenos empleados, y nunca la mejora de los malos.

Sin complejos, con amplitud de miras, pensando en la competitividad y en la mejora de resultados de la empresa, pero también de los trabajadores, debemos de plantearnos un cambio en las relaciones laborales de nuestras empresas.

Los asalariados deben de comprender que el salario no se lo paga el empresario sino el cliente, y los empresarios debemos de estar convencidos que los buenos profesionales correctamente recompensados por su trabajo y motivados con objetivos claros y concretos, son el pilar fundamental de la empresa.

Es el momento de un nuevo modelo de relaciones laborales en la hostelería, basado en acuerdos entre empresas y trabajadores, que partiendo de una retribución fija menor, permita por medio de objetivos e incentivos acordados llegar a mejores ingresos salariales. Ello mejorará la competitividad de la empresa, y consecuentemente los beneficios para todos los que en ella trabajan.

Nadie dijo que fuera a ser fácil, pero creo que es el momento de cambiar el rumbo.

 

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