Hay esperanza
Acabamos de empezar el año y, entre los detalles de las novedades de este 2011, está la ya consabida prohibición total del tabaco en sitios cerrados, que incluyen todos nuestros locales. Se dice que, por denuncias de anónimos también nos podrán multar, es decir, que no se está a salvo, por hacer la vista gorda con un cliente, ni en el pueblo más remoto de España. Es una ley que hay que acatar, y punto.
De todos modos, por Europa, en otros países como bien ha dicho nuestro presidente José María Rubio, ha habido que rectificar. Sabemos que el Gobierno está en horas bajas y, quién puede predecir si terminará el año que ahora empieza.
A nivel de Asociaciones de nuestra Federación, habría que ir hablando e insistiendo, haciendo pedagogía de los graves perjuicios que esta Ley nos está acarreando desde hoy mismo, de tal forma que, en cuanto terminen las elecciones de mayo, podamos ir a pedir a alcaldes, presidentes de diputación y de Comunidad, que nos ayuden a hallar fórmulas para, respetando la ley, poder permitir zonas de fumador. Ya sé que no todos podemos disponer de terraza al aire libre, pero los alcaldes, y la prueba está en el de Valladolid, que nos lo ha anunciado en esta misma revista digital, pueden intentar liberar al máximo el suelo disponible en aceras para que, dejando un sitio para el paso de carritos y personas, el resto pueda ser ocupado por terrazas, con estufas que ahora incluso se pueden intentar financiar con patrocinios, para sobrellevar el invierno. Y, en verano, lógicamente, poder explotar esos espacios para fumadores.
En cuanto al interior de los locales, lo primero que yo haría en el mío sería intentar eliminar la máquina expendedora de tabaco. El margen de dinero que deja no sé si cubre los gastos de la luz que consume, pero en todo caso, es una medida que, si la llevamos a cabo de forma generalizada, puede servir para demostrar al Gobierno que, si nos impide generar recursos con los que ahora igual no se toman un café o un refresco fumándose un pitillo, tampco puede exigirnos que seamos comerciales suyos de Tabaco, que es una exclusiva del mismo Estado.
Tal vez así noten la merma de venta de producto y recapaciten.
Por otra parte, de cara al verano, hay que hacer una campaña mostrando todo lo bueno nuestro y evitando que el impacto social de esta ley se note en los agentes turísticos, para que los extranjeros que venían a visitarnos y disfrutaban tomándose unas cervezas y fumándose unos cigarros, dejen de acudir a nuestras regiones y se vayan a otros países. Para ello, habría que implicar a la Secretaría de Estado de Turismo y que ellos mismos, desde el Gobierno, noten los problemas serios a la hora de aplicar esta ley; la posible pérdida de clientes de los principales mercados emisores y que así se lo hagan llegar a los jefes de la Moncloa.
En paralelo, habría que conseguir un compromiso de los otros partidos que ahora no gobiernan pero que pueden hacerlo en un futuro a corto o a medio plazo: en el Estado y en las Comunidades; en las Diputaciones y en los Ayuntamientos. O nos ayudan, o nuestra suerte irá vinculada también a la de la "gallina de los huevos de oro", que es el Turismo y la Hostelería a nivel internacional.
Hay que atraer a los no fumadores, pero evitar pérdidas entre los fumadores que no puedan estar en nuestros locales esperando a salir a la calle a fumarse un pitillo. Tal vez haya esperanza y se pueda combinar todo junto. Nada es imposible, y menos en años electorales.








