Educación sanitaria
Las autoridades suelen tratarnos a veces como jóvenes imberbes. Sacan una ley, que en muchos casos la pactan entre socios de gobierno o con algún partido que les presta su apoyo, y nos la colocan bajo el pretexto de que todo irá mejor si seguimos sus indicaciones. Si no lo hacemos, pues podemos sufrir un poco.
En el Tráfico, hay unas normas de conducción que, si no respetamos, pueden afectar a los otros ocupantes de la vía (la velocidad, la alcoholemia, la precaución a la hora de manejar el volante sin distraernos…) pero hay otras que sólo nos benefician a nosotros y, algunos expertos no sin razón, creen que no deberían meterse en eso. Por ejemplo: llevar puesto mi cinturón de seguridad o mi casco: si no lo llevo, y me quiero suicidar, es lo mismo que si me tiro de un quinto piso: al suicida no le meten en la cárcel ni le multan por ello; en cambio, alguien que descuide su propia seguridad al volante, es penalizado con todo el peso de la ley.
Lo mismo ocurre con la norma antitabaco: somos dos los países europeos con la norma restrictiva en los lugares de trabajo y en los locales de hostelería a la vez. La más tajante es Irlanda: prohibido en ambas zonas. Luego, Reino Unido y España tienen salvedades para locales de más de una capacidad (100 metros cuadrados), siempre que cuenten con una zona separada entre fumadores y fumadores. En el trabajo, prohibido simplemente. Es una norma que hemos asumido y que se está implantando. Dicen que hay que tensar más la cuerda por dos motivos: porque muchos no la cumplen (pues que pongan más inspecciones y multas) o porque hay que igualarse con Europa (pues despenalicen el tabaco en los lugares de trabajo que puedan poner zona de fumadores o fomenten una norma continental unitaria). Y el tercer punto: afirman que han hablado con los interesados, pero a la FEHR no le preguntaron nada antes de septiembre.
Ahora sale Catalunya regulando el 2x1. Parece lógico evitar el consumo abusivo de alcohol por parte de los jóvenes. Veamos las leyes: no pueden consumirlo en ningún caso los menores, pero pese a que se prohíbe el botellón, nadie pone remedio, porque en algunos casos es una actitud permitida para unas fiestas patronales y en otros, no hay suficiente policía para evitarlo. Y los mismos que quieren multar el 2x1 en los bares son los que piden un poco de comprensión por unos jóvenes que salen sin dinero y que, si se les castiga por ello, se es demasiado duro con un segmento desprotegido de la sociedad.
Por otra parte, si vamos a comprar unas entradas para un evento por Internet, la reventa se saca de encima los problemas con este titular: “Vendo bolígrafo por 75 euros. Regalo entrada para TAL CONCIERTO”. ¿Eso es legal? ¿Por qué no se ataca por ahí también?
En mi medio, la radio, te hinchas a pagar impuestos, tasas y gastos diversos para que te permitan abrir el local. El permiso es por cinco años y, como te portes mal, te quitan la licencia de la emisora. En cambio, si usted y yo montamos en una azotea una emisora pirata, lo único que pueden hacernos es presionarnos subliminalmente para que nos pasemos a otra banda para no perjudicar a una empresa. Si nos cierran, vamos al juez con el argumento constitucional de “libertad de expresión” y lo tenemos ganado, con una buena indemnización además para nuestros bolsillos.
¿No es momento de frenar el alud de leyes, reglamentos y normas, y aplicar el sentido común de vez en cuando?








