La formación continua, una prioridad en momentos de crisis
Todos somos conscientes de la dura realidad que se está viviendo. Parece ser que en los últimos años, nada favorece a nuestro sector. Vivimos una época difícil y corremos un alto riesgo de que más de uno se quede por el camino.
Dada las circunstancias, cualquier iniciativa parece ser bienvenida y reinventarse, se está convirtiendo en una prioridad del día a día. Buscar soluciones alternativas forma parte ya de la base de los negocios para poder superar los baches impuestos que se cruzan en el camino.
Vivimos una situación que ya dura demasiado tiempo, no valen las soluciones que nos liberan momentáneamente de la presión, solo podremos aplicar soluciones que den respuesta a la completa situación estructural que vivimos, mediante una profunda reflexión. Se han de generar nuevas expectativas pensando en un futuro a medio plazo para, al mismo tiempo, superar la presión de la crisis. Un primer paso nos tiene que llevar a darnos cuenta que la excelencia en la gestión y la atención al cliente han de ser dos áreas bien controladas y base de nuestro negocio. Éstos son valores globales que necesariamente han de ser personalizados en cada establecimiento según su tipología.
En épocas de duros cambios, es necesario tener como prioridad la inversión en formación para realmente conseguir nuestros retos y objetivos. La formación continua ha de dar respuesta a la actualización de conocimientos profesionales aportando nuevas visiones que aplicadas a nuestro negocio repercutan directamente a un mejor rendimiento. En éste sentido, no se debe excluir, ni por tipología, ni por dimensión, a ningún establecimiento. Cada uno tiene sus necesidades particulares a cubrir y la oferta es suficientemente amplia como para abarcar las necesidades de cada uno.
Los directivos y empresarios han de asumir ésta responsabilidad. Son ellos principalmente los que se han de implicar en la cultura de la formación. Precisamente, porque estamos en un momento de gran dificultad, ahora más que nunca, los responsables de estos negocios han de tener como línea estratégica prioritaria invertir en formación usándola como autentica palanca de cambio.
En las escuelas de hostelería, cada día vemos más como los restauradores, preocupados por su negocio, buscan respuestas concretas en cursos de formación de aplicación práctica e inmediata en sus negocios. Muchos son los que ahora, ven la formación como una vía muy interesante para poder seguir intentando incrementar sus ventas, rentabilizar su negocio y conseguir fidelidad a sus clientes.
Estamos viviendo momentos en cierto modo ya vividos, las sucesivas crisis a las que cíclicamente nos vamos enfrentando nos enseñan muchas cosas y una de ellas es que solo los buenos son capaces de seguir adelante y que incluso los muy buenos son capaces de obtener ventajas difícilmente recuperables por el resto.
En un sector en el que el factor humano consume una tercera parte de los recursos generados y representa salvo algunas excepciones la partida de costes más importante de la cuenta de resultados no parece descabellado pensar que parte importante de la ventaja competitiva vendrá por el nivel experto de los profesionales y directivos, de su saber hacer y de la capacidad innovadora, elementos todos ellos que se originan y se asientan en un proceso formativo que fluye a lo largo de la vida profesional y en el que la formación continua posee un rol capital.








