Las mujeres suponen cerca del 54% del empleo hostelero

En el alojamiento el porcentaje de empleo femenino supone un 58,1% y en restauración un 51,9%

Entre los grandes sectores de la economía española, el hostelero es el que tiene una mayor paridad por sexos en la contratación, situándose ligeramente por encima el  empleo femenino. De los 1,6 millones de trabajadores del conjunto del sector hostelero 875.075 son mujeres, un 53,5% del total, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), del INE. El predominio de las mujeres se observa de forma más acusada en el alojamiento donde el porcentaje sube hasta un 58,1%, frente al 51,9% que representa el empleo femenino en las actividades de restauración.

El saldo positivo de trabajadores que tuvo lugar en 2017 se debió al crecimiento del empleo femenino, que supuso 35.575 mujeres más, un 4,2% por encima de las cifras del año anterior mientras que el empleo masculino descendió un 0,3%. Las mujeres ocupadas se incrementaron tanto en restauración (un 4,1% y 25.050 personas), como en el alojamiento (4,8% y 10.650).

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El crecimiento del empleo femenino y el descenso del masculino ha ampliado la diferencia entre el porcentaje que representa cada uno de ellos en el total del sector, pasando de algo más de cuatro puntos de distancia que suponía en 2016 a cerca de siete puntos. La diferencia es mayor en el alojamiento, de algo más de 16 puntos (58,1% mujeres y 41,9% hombres), que, en restauración, donde no llega a 4 puntos (51,9% mujeres y 48,1% hombres).

Desde el inicio de la crisis en 2008 el porcentaje de mujeres se redujo respecto al de los hombres hasta el año 2015, en que cambió la tendencia, volviendo a aumentar el porcentaje del empleo femenino. Desde ese año se han recuperado los niveles previos a la crisis, y en 2017 la cifra de trabajadoras supone un 7,5% más la de 2008. Por subsectores, el mayor crecimiento porcentual ha tenido lugar en el alojamiento (25,6%), frente al 2% que ha subido en restauración en ese mismo período.

Mujeres asalariadas

El predominio de las mujeres tiene lugar en el régimen de asalariados, tanto en las actividades de restauración como en las de alojamiento. En cambio, entre los autónomos en restauración prevalecen los varones, y en el alojamiento se mantienen equiparados por género.

El crecimiento del empleo femenino provino del aumento de las mujeres asalariadas que tuvo lugar en las dos ramas de actividad, 7,2% en el alojamiento y 6,3% en restauración. El trabajo por cuenta propia, en cambio, descendió en los dos subsectores, de forma más acusada en el alojamiento (-27,7%) que en restauración (-4,4%). En el empleo masculino, también descendieron los autónomos, y los asalariados crecieron de forma mucho más suave que en el caso del empleo femenino.

Las mujeres también representan un mayor porcentaje de trabajo temporal, un 57,8%, frente al 42,2% de los hombres. En 2017 el empleo temporal femenino aumentó un 4,4%, mientras que el masculino se redujo un 11,8%.

Las mujeres siguen acaparando el tiempo parcial

Por tipo de jornada, las mujeres siguen acaparando la mayor parte de los contratos a tiempo parcial del sector hostelero. En 2017 las mujeres con este tipo de contrato casi duplican a los hombres: 280.250 de las primeras, frente a 143.350 de los segundos. Esa diferencia es debida a que el empleo femenino a tiempo parcial se incrementó un 6,4%, mientras que el masculino descendió un 5,5%, respecto al año anterior. Por su parte, los contratos de las trabajadoras a tiempo completo aumentaron un 3,2%, y el de los hombres un 0,9%.

La prevalencia del empleo femenino sobre el masculino es más acusada entre los 30 y 49 años, la franja de edad en la que se reúnen algo más de la mitad de los ocupados en el sector hostelero. El empleo femenino en estas edades supone el 54,9%, frente al 45,1% del masculino. En el resto de las edades también predomina el empleo femenino, excepto entre los 60 y 64 años en que se sitúa ligeramente por encima el masculino. Entre las nuevas generaciones el empleo se equipara en cuanto al género, con prácticamente el mismo número de mujeres que de hombres entre los menores de 20 años.

Respecto a la evolución, el empleo femenino sólo descendió en las edades comprendidas entre los 30 y 39 años (-0,8%) y de 60 a 64 años (-5,4%). En el lado contrario, el mayor crecimiento porcentual del empleo tuvo lugar entre las trabajadoras más jóvenes (de 16 a 19 años), con un fuerte aumento de 72,3%, aunque también es destacable el crecimiento del empleo femenino entre los 65 y 69 años, de un 37,3%.